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El observatorio independiente Food Monitor Program (FMP) presentó ante el Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación un informe en el que responsabiliza directamente al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) de profundizar la crisis alimentaria en Cuba mediante el monopolio sobre divisas, importaciones y cadenas de distribución de alimentos.
El documento señala que el conglomerado militar —controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)— opera bajo lo que FMP denomina «capitalismo administrativo», un modelo diseñado para beneficiar a la élite militar cubana a expensas del pueblo.
Según la Encuesta de Seguridad Alimentaria 2024 de FMP, el 96% de los cubanos ha perdido capacidad de adquisición de alimentos. La situación empeoró en 2025: el 33.9% de los hogares tuvo al menos un miembro que se fue a dormir con hambre en los últimos 30 días, frente al 24.6% registrado el año anterior.
Las razones por las que se acusa a GAESA de potenciar el hambre
Monopolio sobre divisas, importaciones y distribución. GAESA controla entre el 40% y el 70% de la economía cubana y el 95% de las transacciones financieras en divisas. Este dominio le permite decidir qué entra al país, cómo se distribuye, a qué precio y en qué moneda, dejando a la población sin alternativas.
Exportación de recursos alimentarios mientras la población sufre desabastecimiento. Empresas bajo su dirección, como Flora y Fauna S.A., centralizan el acceso a carnes, frutas, productos del mar y carbón vegetal, y los exportan en mercados competitivos mientras los cubanos no pueden acceder a ellos.
Digitalización del acceso a alimentos orientada a captar remesas. FMP señala que GAESA trasladó a plataformas digitales la comercialización de alimentos usando a la diáspora cubana como mercado cautivo, convirtiendo la extracción de divisas en prioridad sobre el derecho a la alimentación de la población residente.
Desincentivo a la producción agrícola nacional. La producción agrícola registró una caída del 67% en los últimos cinco años. En la actualidad Cuba importa el 80% de los alimentos que consume. La lógica rentista de la élite militar prefiere importar —y controlar esa importación— antes que fomentar la producción interna que favorezca el enriquecimiento de agricultores y comerciantes.
Represión sistemática contra productores independientes. FMP documentó el retiro de tierras a campesinos, operativos contra familias de agricultores muy destacados, y la persecución a otros productores por sus ideas políticas. El informe califica estas medidas como «castigos ejemplarizantes» que desalientan cualquier organización autónoma que intenta desarrollarse.
Ausencia total de rendición de cuentas. GAESA opera sin fiscalización del Banco Central ni de la Contraloría General, no publica estados financieros y no paga impuestos. El economista Pavel Vidal lo define como «una economía dentro de otra».
Inversión pública desviada hacia el turismo. Entre 2021 y 2023, el 36% de toda la inversión gubernamental cubana fue a construcción hotelera, frente al 1.9% destinado a salud y el 1.3% a educación. «El negocio está en construir el hotel, no en que haya turistas. Da igual que el hotel no llegue a inaugurarse», alertó sobre este tema el empresario asturiano Coque Yustas.
Un sistema diseñado para excluir al pueblo
Los testimonios recogidos por FMP ilustran la exclusión estructural. «No es justo que nosotros, los que vivimos y trabajamos la tierra, no tengamos el control sobre lo que producimos, cómo lo hacemos o a quién le vendemos», declaró un campesino a la organización.
Documentos internos filtrados al Miami Herald revelan que GAESA controlaba activos de al menos 17,894 millones de dólares en marzo de 2024, mientras el pueblo cubano padece escasez extrema.
En abril de 2026, imágenes filtradas mostraron almacenes atribuidos a GAESA repletos de colchones y productos de higiene inaccesibles para la mayoría de los cubanos.
El 7 de mayo de 2026, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó formalmente a GAESA, a su presidenta ejecutiva Ania Guillermina Lastres Morera y a la minera Moa Nickel S.A., reconociendo internacionalmente el papel del conglomerado como instrumento de represión económica contra el pueblo cubano.
Preguntas Frecuentes sobre el Impacto de GAESA en la Crisis Alimentaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué es GAESA y cuál es su papel en la economía cubana?
GAESA es un conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, que domina sectores clave de la economía como el turismo, el comercio en divisas y la importación de alimentos. Su influencia se estima entre el 40% y el 70% de la economía cubana, y opera con un alto grado de secretismo y sin fiscalización externa.
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¿Cómo contribuye GAESA a la crisis alimentaria en Cuba?
GAESA tiene el monopolio sobre las divisas, importaciones y distribución de alimentos, lo que le permite controlar qué productos entran al país, cómo se distribuyen y a qué precio. Este control limita el acceso de la población a productos básicos, intensificando la crisis alimentaria.
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¿Por qué se acusa a GAESA de "capitalismo administrativo"?
El término "capitalismo administrativo" se refiere a un modelo en el que GAESA beneficia a la élite militar cubana a expensas del pueblo. GAESA prioriza la extracción de divisas mediante la exportación de recursos y el control del mercado interno, dejando a la población sin acceso equitativo a alimentos básicos.
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¿Qué medidas han sido tomadas por Estados Unidos contra GAESA?
Estados Unidos ha impuesto sanciones a GAESA, describiéndolo como un núcleo de "comunismo cleptocrático" que controla activos ilícitos significativos. Estas sanciones buscan restringir las operaciones de GAESA y reducir su impacto negativo en la economía cubana y la situación alimentaria de la población.
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¿Cómo ha afectado la gestión de GAESA a la producción agrícola en Cuba?
GAESA desincentiva la producción agrícola nacional, prefiriendo importar alimentos que controlar su producción y distribución internamente. Esto ha llevado a una caída significativa en la producción agrícola, con un descenso del 67% en los últimos cinco años, y ha contribuido a la dependencia de importaciones, empeorando la crisis alimentaria.
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