"Trump tiene una oportunidad histórica para ayudar a liberar a los cubanos", afirma experto

Clifford D. May, del FDD, sostiene en The Washington Times que Trump tiene una oportunidad histórica para liberar a Cuba mediante presión económica, sanciones y acción legal.



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Clifford D. May, presidente de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), publicó el martes un artículo de opinión en The Washington Times en el que sostiene que el presidente Donald Trump tiene ante sí una oportunidad histórica para poner fin al comunismo cubano sin necesidad de intervención militar, combinando presión económica, responsabilidad legal e incentivos diplomáticos.

May, analista conservador especializado en política exterior y seguridad nacional, argumenta que Trump podría ser recordado no solo como «pacificador» sino como «liberador».

Para respaldar esa tesis, cita las propias palabras del mandatario: «No descansaré hasta que el pueblo de Cuba tenga de nuevo la libertad que sus antepasados lucharon tan valientemente por establecer hace más de 100 años».

El experto encuadra el asunto tanto como una cuestión de derechos humanos como de seguridad nacional.

Trump ha advertido que «América no tolerará un Estado canalla que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles a solo 90 millas del territorio estadounidense», en referencia a la presencia de instalaciones rusas y chinas en la isla, así como a vínculos del régimen con grupos como Hezbollah y Hamas.

El artículo se publica en medio de una intensa ofensiva diplomática y de presión de Washington hacia La Habana.

En abril, la administración habría dado al régimen un ultimátum de dos semanas para liberar presos políticos de alto perfil como Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo. El gobierno cubano negó la existencia de ese ultimátum y declaró que los presos políticos «no están en la mesa de negociación».

El 1 de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva para ampliar sanciones contra Cuba, y el 8 de mayo se anunciaron nuevas sanciones contra GAESA y otras entidades del régimen.

El 14 de mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana en una visita no anunciada para reunirse con el ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas y con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo», transmitiendo el mensaje de que Washington solo dialogaría si Cuba realizaba «cambios fundamentales».

En esa misma visita se reportó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, condicionada a reformas y a que la distribución se realizara a través de canales independientes como la Iglesia Católica.

Miguel Díaz-Canel respondió que cualquier ayuda estadounidense «no encontrará obstáculos ni ingratitud de Cuba», mientras el canciller Bruno Rodríguez calificó las declaraciones de Trump de «cínicas e hipócritas».

May destaca también el indictment presentado el 20 de mayo por el fiscal general en funciones Todd Blanche contra Raúl Castro y cinco coimputados por el derribo de dos avionetas de Brothers to the Rescue el 24 de febrero de 1996, que causó la muerte de cuatro cubanoamericanos: Carlos Alberto Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.

Los cargos incluyen conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y cuatro cargos de homicidio.

El Departamento de Justicia calificó el caso como la primera vez en casi 70 años que altos líderes del régimen cubano son acusados formalmente en Estados Unidos por actos de violencia que causaron muertes de ciudadanos estadounidenses, un elemento que May considera central en la estrategia de presión.

Según datos de Prisoners Defenders citados en el dossier, Cuba contaba en abril con 1,250 prisioneros políticos y de conciencia, de los cuales 738 se encontraban en prisión y 476 bajo restricciones fuera de ella, cifras que ilustran la magnitud de la represión que enfrenta el pueblo cubano tras 67 años de dictadura comunista.

May concluye que todos estos elementos —declaraciones presidenciales, sanciones, la visita de la CIA y el indictment— forman parte de una estrategia coordinada que podría, por primera vez en décadas, poner fin al fidelismo.

Trump, por su parte, declaró el 19 de mayo estar «muy orgulloso de los cubanoamericanos» y creer posible un acuerdo diplomático, siempre que el régimen acepte cambios políticos reales.

Preguntas frecuentes sobre la oportunidad de Trump para liberar a Cuba del comunismo

CiberCuba te lo explica:

¿Qué estrategia propone Clifford D. May para que Trump ponga fin al comunismo en Cuba?

Clifford D. May sugiere que Trump puede poner fin al comunismo en Cuba sin intervención militar mediante presión económica, responsabilidad legal e incentivos diplomáticos. Esta estrategia busca presionar al régimen cubano en áreas críticas, como sanciones económicas y acusaciones legales, al tiempo que ofrece incentivos diplomáticos para fomentar cambios internos.

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¿Qué rol juega la seguridad nacional de EE.UU. en la política hacia Cuba?

La seguridad nacional de Estados Unidos es un factor clave en la política hacia Cuba. Trump ha señalado que América no tolerará un Estado canalla que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles a solo 90 millas del territorio estadounidense. Esta preocupación se centra en la presencia de instalaciones rusas y chinas en la isla y sus vínculos con grupos terroristas como Hezbollah y Hamas.

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¿Cuáles son las condiciones de EE.UU. para entablar un diálogo con Cuba?

EE.UU. está dispuesto a dialogar con Cuba solo si el régimen realiza cambios fundamentales. Estos cambios incluyen la liberación de presos políticos, la realización de elecciones libres y justas, y el fin de ser un refugio para adversarios de Estados Unidos. La presión diplomática y económica se intensifica con estas condiciones, buscando un cambio significativo en la política cubana.

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¿Qué papel desempeñan los cubanoamericanos en la estrategia de Trump hacia Cuba?

Los cubanoamericanos son reconocidos por Trump como una comunidad significativa en su estrategia hacia Cuba. Trump ha expresado sentirse muy orgulloso de los cubanoamericanos, considerándolos personas increíbles que han sufrido mucho. Su rol es crucial en la política de Trump, ya que representan una voz poderosa en el sur de Florida y tienen un impacto en las decisiones políticas relacionadas con Cuba.

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