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La organización no gubernamental Cubalex emitió este viernes una alerta urgente denunciando que el preso político Danisbel Labrada Morales enfrenta represalias, amenazas físicas y falta de atención médica en la prisión de máxima seguridad Kilo 8, en Camagüey.
Según la ONG, Labrada Morales mide 1.90 metros de estatura y pesa apenas 140 libras (63,5 kg), lo que hace sospechar que padece desnutrición o, por lo menos, un estado nutricional deficiente.
Su familia le envió un maletín con alimentos para paliar esa situación, pero el jefe de Orden Interior del penal, identificado por la ONG como Daniel Primelles Cala, se niega a entregárselo como represalia por considerar a Labrada Morales uno de los líderes de la protesta ocurrida en la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, en febrero de 2026.
Ese motín, que involucró a presos políticos y comunes que protestaron por hambre, malos tratos, falta de agua e insalubridad, fue reprimido con balas de goma y gas pimienta.
Tras los hechos, Labrada Morales fue trasladado en marzo a Kilo 8 y recluido en régimen de aislamiento. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) informó además que enfrenta una nueva acusación por el delito de desacato en relación con esa protesta.
Desde diciembre de 2025, según reportó Cubanet, Labrada Morales no recibe tratamiento para la hipertensión arterial, lo que le provoca mareos, somnolencia y fatiga frecuentes.
Recientemente debió ser trasladado al puesto médico del penal por una elevación de la presión arterial, aunque sus solicitudes de exámenes de sangre y evaluación médica especializada no han sido atendidas.
Su integridad física también corre peligro directo. Las autoridades penitenciarias ubicaron en el Destacamento 7, donde está recluido, a un preso común que previamente agredió al también preso político Carlos Alain Abrahantes Valdés.
Ese recluso amenazó a Labrada Morales con agredirlo si continúa denunciando las condiciones de vida y las violaciones de derechos dentro del penal.
El caso de Abrahantes Valdés ilustra la gravedad del patrón. El preso político fue golpeado salvajemente en Kilo 8 el 19 de mayo, quedó inconsciente y sufrió fractura de tabique nasal.
Según relató su madre, el médico que lo atendió advirtió que «sus lesiones eran muy graves, con peligro para su vida, y que era necesario llevarlo inmediatamente al hospital».
Fue el propio Labrada Morales quien informó que, al llegar al Destacamento 7, el agresor de Abrahantes vociferaba consignas castristas, lo que refuerza las sospechas de que las agresiones son alentadas por las autoridades del penal.
Kilo 8 acumula un historial documentado de violencia sistemática. En enero de 2025, el recluso Ulises Rodríguez Machado, de 73 años, murió allí tras una golpiza atribuida a un oficial penitenciario.
En abril de 2026, el preso político Daril Ochoa Manresa denunció que un oficial afirmó que «había que matar a todos los presos políticos, sin excepción», según recogió un informe de Prisoners Defenders (PD).
El patrón de usar presos comunes para agredir a disidentes también ha sido documentado en otras cárceles: en junio de 2025, José Daniel Ferrer denunció golpizas en la prisión de Mar Verde con presos comunes trasladados expresamente para agredirlo; en abril de 2026, Félix Navarro Rodríguez fue golpeado brutalmente en la prisión de Agüica por un oficial.
Mientras PD cifra en más de 1.260 el número de presos políticos, Cubalex estima que en Cuba ese número se sitúa actualmente entre 760 y 775, según distintas fuentes y fechas de conteo.
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