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El presidente Donald Trump devolvió el viernes el texto del acuerdo de paz propuesto con Irán con modificaciones, tras una reunión de dos horas con asesores, extendiendo las negociaciones a una semana más, según informaron funcionarios a CNN.
Los cambios solicitados por Trump no son sustantivos, según un funcionario extranjero familiarizado con el asunto. Se centran principalmente en un lenguaje más duro sobre los compromisos nucleares de Irán y su promesa de reabrir el Estrecho de Ormuz, paso crítico por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Trump también expresó preocupación por el alivio financiero que podría otorgarse a Irán como parte del acuerdo, evitando comparaciones con los «pallets de efectivo» entregados bajo el pacto nuclear de la era Obama, que el mandatario califica de débil.
Un funcionario estadounidense señaló a CNN que nuevos ataques militares son improbables mientras el acuerdo esté cerca, y que los aliados regionales no desean que se reanuden las operaciones de combate.
Este nuevo intercambio de propuestas llega una semana después de que Trump declarara el acuerdo «en gran medida finalizado» y señalara que el fin de la guerra era inminente. Sin embargo, la sesión del viernes, en la que Trump anunció que tomaría una «determinación final», concluyó sin una decisión definitiva.
Persisten discrepancias importantes entre las partes. Trump afirmó públicamente que Estados Unidos confiscaría y destruiría el arsenal de uranio altamente enriquecido de Irán, mientras que Teherán ha insistido en que no está discutiendo detalles de su programa nuclear en las negociaciones actuales.
Asimismo, Trump sostuvo que no hubo conversaciones sobre intercambio de dinero, pero Irán exige que esa compensación económica forme parte de cualquier acuerdo.
Este contexto se enmarca en la Operación Furia Épica, lanzada el 28 de febrero de 2026 con ataques conjuntos de EEUU e Israel contra instalaciones nucleares y militares iraníes en Natanz, Isfahán y Fordow. Como respuesta, Irán cerró el Estrecho de Ormuz, dejando varados cerca de 2,000 barcos y disparando el precio del petróleo Brent de 67 a más de 126 dólares por barril.
EE. UU. impuso un bloqueo naval sobre puertos iraníes desde el 13 de abril de 2026 y lanzó el «Proyecto Libertad» para escoltar buques por el estrecho.
El bloqueo continúa activo durante las negociaciones: el viernes, el ejército estadounidense deshabilitó el buque M/V Lian Star, de bandera gambiana, disparando un misil a su sala de máquinas en el Golfo de Omán tras emitir más de 20 advertencias, según el Mando Central de EEUU (CENTCOM). Fue el quinto barco comercial deshabilitado desde el inicio del bloqueo; más de 100 embarcaciones han sido redirigidas.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró este domingo que ningún acuerdo será aprobado hasta que se aseguren los «derechos» de Teherán. «Los soldados del campo de batalla diplomático no confían en las palabras y promesas del enemigo. Lo que nos importa son los logros tangibles que debemos obtener, a cambio de los cuales cumpliremos nuestros compromisos», afirmó, según la agencia Tasnim.
El senador demócrata Chris Coons (Delaware), miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, expresó este domingo escepticismo sobre la viabilidad del acuerdo. «Necesitaremos un acuerdo duro para abordar realmente esta nueva capacidad que Irán ha demostrado en esta guerra», dijo en Fox News Sunday, advirtiendo que la superioridad tecnológica de EE. UU. no garantiza el control del estrecho frente a minas y drones iraníes.
El borrador del acuerdo contempla un memorando de entendimiento de 60 días que incluiría la extensión del alto al fuego, la reapertura del Estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo estadounidense y el inicio de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, donde Washington exige una moratoria de 20 años al enriquecimiento de uranio e Irán ha ofrecido entre cinco y 15 años.
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