El abogado de inmigración Willy Allen ofreció este lunes su análisis personal sobre las fotografías de la reunión entre el Comando Sur de EE.UU. y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, celebrada el 29 de mayo en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo, durante su programa semanal junto a la periodista Tania Costa.
Para Allen, el encuentro en sí no representa una novedad. «Bueno, tradicionalmente siempre han tenido reuniones. Periódicamente tienen reuniones nada más que para estar seguros que todo el mundo está en la misma página y que no tengan ningún tipo de tragedia, ni cometan ningún tipo de errores. Así que siempre han tenido reuniones. No es algo diferente».
Lo que sí consideró inédito fue la difusión pública de las imágenes. Fue la conductora Tania Costa quien lo subrayó: «Independientemente de que esas reuniones sean constantes, que se reúnan habitualmente, o sea que no sea nada nuevo, lo que sí es nuevo es la foto. O sea, la foto».
Sobre el fondo político-militar, Allen fue categórico al descartar escenarios extremos. «No creo que va a haber una invasión la semana que viene. Y no creo que el Ejército del Oriente está listo para rendirse».
Aunque reconoció que le hubiera «encantado» que el general cubano del Oriente aprovechara el encuentro para rendirse —«y así la invasión es más fácil y más rápida»—, descartó que eso haya ocurrido o pueda ocurrir.
Su interpretación es que la reunión cumple una función política de desescalada, comparable a contactos previos entre la CIA y Raúl Castro. «Yo me imagino que hasta cierto punto esa reunión, igual que la del CIA antes de que encargaron a Raúl Castro en Cuba, era un político para bajar la tensión. Explicarle: "Mira, hay cosas que estamos haciendo que puede ser una índole más política que real. Pero sí, aquí estamos. Sí podemos negociar"».
El encuentro del 29 de mayo fue protagonizado por el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, y el general Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las FAR. Ambas partes lo describieron como un intercambio sobre seguridad operacional perimetral y lo valoraron positivamente, aunque analistas y medios lo calificaron como inusual y sin precedentes recientes entre un jefe del Comando Sur y altos mandos militares cubanos.
El contexto no es menor. El régimen cubano venía intensificando desde marzo de 2026 un discurso de preparación ante una hipotética agresión estadounidense, lo que dotó al encuentro de una carga política adicional. Las reacciones de los cubanos en redes sociales oscilaron entre el análisis y la burla, con expresiones como «A Cuba ya la tomaron, lo que no se han enterado».
El MINFAR se pronunció sobre la reunión señalando que fue «por acuerdo de ambas partes» y que ambas delegaciones la valoraron de forma positiva, mientras que el Comando Sur definió la base naval de Guantánamo como un eje vital para sus operaciones en la región.
Allen cerró su análisis con una advertencia sobre la imprevisibilidad del momento. «En este momento no hay razón ninguna para pensar que viene una acción militar. Eso es lo que yo creo que está ocurriendo. Ahora, como este gobierno nunca sabe..."
Archivado en:
