
Vídeos relacionados:
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla publicó este sábado en X un mensaje en el que responsabilizó directamente a Estados Unidos por el deterioro de la salud infantil en Cuba, citando la duplicación de la tasa de mortalidad infantil de 4,0 a 9,9 por cada mil nacidos vivos y la caída en la expectativa de vida de niños con cáncer del 85% al 65%.
El mensaje del canciller llegó un día después de la muerte de Raibel David Gómez Santana, un bebé de 10 meses oriundo de Sancti Spíritus que falleció sin poder recibir el trasplante de hígado que necesitaba.
«Las niñas y niños cubanos son víctimas directas de la codicia, la asfixia económica y la agresión estadounidense», escribió el representante del régimen, que se niega a reconocer su responsabilidad en la crisis del sistema sanitario cubano.
Rodríguez calificó el embargo de «cruel e indiscriminado castigo colectivo que provoca muertes en nuestro país, principalmente de infantes».
Los datos que cita el canciller coinciden con los publicados en un informe del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR, por sus siglas en inglés) en abril de 2026, titulado «Las sanciones de EE.UU. y el drástico aumento de la mortalidad infantil en Cuba», cuyos autores incluyen a Alexander Main, Joe Sammut, Mark Weisbrot y Guillaume Long.
Ese estudio estima que, de haberse mantenido la tasa de mortalidad infantil de 2018, habrían muerto aproximadamente 1,800 bebés menos entre 2019 y 2025, y advierte que es «muy probable» que la situación haya seguido empeorando después de diciembre de 2025.
El deterioro de los indicadores sanitarios en Cuba es un hecho que las propias autoridades de la isla han reconocido.
El Ministerio de Salud Pública reportó para julio de 2025 una tasa de 8,2 por mil, frente a 7,4 en igual período de 2024, y al cierre de ese año el gobierno admitió una tasa de entre 9,8 y 9,9 por cada mil nacidos vivos, la más alta en más de dos décadas.
La capital llegó a registrar en enero y febrero de 2026 14 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos, también la cifra más elevada de La Habana en más de veinte años.
Sin embargo, analistas independientes y fuentes críticas señalan que el colapso del sistema de salud cubano responde a causas estructurales internas: éxodo masivo de médicos y enfermeras, deterioro de la infraestructura hospitalaria, apagones prolongados que afectan incubadoras y ventiladores neonatales, corrupción y mala gestión acumulada durante décadas de dictadura.
A esas causas se suman brotes de dengue y chikungunya, así como la escasez generalizada de medicamentos e insumos médicos. Fuentes críticas también recuerdan que EE.UU. mantiene excepciones humanitarias al embargo que permitieron exportaciones médicas autorizadas por más de 800 millones de dólares en 2023.
El tuit de este sábado se enmarca en una campaña diplomática sostenida del régimen cubano para internacionalizar el debate sobre el embargo. El propio Rodríguez Parrilla denunció ante la ONU el 26 de mayo el llamado «cerco petrolero» y advirtió sobre una posible «catástrofe humanitaria» en la isla.
Mientras el régimen apunta al embargo como causa única, el deterioro sanitario cubano acumula años de colapso reconocido por las propias autoridades, con una mortalidad materna que también se disparó a 56,3 por cada 100,000 nacidos vivos en julio de 2025, frente a 37,4 el año anterior.
Archivado en: