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Cada vez más empresas extranjeras concluyen que los riesgos de operar en Cuba superan los beneficios, en lo que economistas describen como un punto de inflexión para la economía de la isla, según un amplio reportaje del Wall Street Journal.
La combinación de un colapso económico sin precedentes y la presión creciente de la administración Trump ha acelerado una estampida corporativa que abarca desde cadenas hoteleras españolas hasta mineras canadienses y procesadoras de pagos internacionales.
Mastercard y Visa suspendieron las transacciones para visitantes extranjeros no estadounidenses desde el sábado, según informó el Banco Central de Cuba. Los ciudadanos estadounidenses ya tenían prohibido el uso de sus tarjetas en la isla.
Las cadenas hoteleras españolas Meliá e Iberostar anunciaron el abandono de la gestión de 15 y 12 hoteles en Cuba, respectivamente. Meliá señaló que la mayoría ya estaban cerrados «debido a los desafíos energéticos y la caída de la demanda».
Iberostar indicó que su salida se produce «como parte de un esfuerzo por adaptarse al entorno regulatorio internacional». La canadiense Royalton Hotels & Resorts también cesó operaciones ante el derrumbe del turismo.
La salida de las empresas españolas del mercado cubano se produce tras décadas de inversión en la isla, donde operaban bajo contratos de gestión con entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA, que según Washington controla al menos el 40% de la economía cubana.
Especialmente significativa es la situación de Sherritt International, la minera canadiense considerada durante décadas el mayor inversor extranjero individual en Cuba.
La empresa suspendió operaciones y repatrió personal en mayo, tras extraer durante más de treinta años decenas de miles de toneladas de níquel y cobalto al año de la mina de Moa, en el oriente de la isla.
Sherritt afirmó que la «mera emisión» de la orden ejecutiva de Trump había creado condiciones que alteraron materialmente su capacidad de operar, aunque la empresa no fue designada formalmente.
Sus acciones cayeron más del 50%, y su director financiero, auditor externo y varios miembros del consejo renunciaron.
La compañía firmó posteriormente un acuerdo preliminar no vinculante para vender aproximadamente el 55% de su operación cubana a Gillon Capital, firma vinculada a Ray Washburne, exasesor de Trump.
El detonante inmediato fue la orden ejecutiva firmada por Trump en mayo, que apuntó directamente a GAESA. El secretario de Estado Marco Rubio calificó al conglomerado como «el corazón del sistema comunista kleptócrata de Cuba».
La orden forzó a los inversores extranjeros a elegir entre continuar haciendo negocios con entidades vinculadas a las Fuerzas Armadas cubanas o arriesgarse a sanciones secundarias.
«La administración Trump está enfocada como un láser en los servicios militares, de inteligencia y de seguridad del Estado, y en cualquier relación que tengan con empresas extranjeras. Ahí es donde está el poder», dijo Ricardo Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group.
El contexto económico subyacente es devastador. Cuba perdió el suministro de petróleo subsidiado venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en enero, lo que disparó apagones de hasta 25 horas diarias.
El turismo se desplomó un 55,8% entre enero y abril frente al mismo período de 2025, con apenas 328,608 visitantes. El peso cubano cotiza alrededor de 620 por dólar en el mercado informal.
«Se puede llamar un golpe doble», dijo Ted Henken, experto en Cuba en Baruch College. «Ha sido una estrangulación gradual pero consistente por parte de la administración Trump».
Preguntas frecuentes sobre la retirada de empresas extranjeras de Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué las empresas están abandonando Cuba?
Las empresas están abandonando Cuba debido a la presión de las sanciones estadounidenses y el deterioro económico de la isla. La administración Trump ha impuesto sanciones secundarias que amenazan el acceso de las empresas extranjeras al sistema financiero internacional si continúan operando con entidades vinculadas al régimen cubano, como GAESA. Este conglomerado militar controla una gran parte de la economía cubana, y las sanciones han obligado a empresas como Sherritt International y cadenas hoteleras españolas a reevaluar su permanencia debido a los riesgos financieros y reputacionales.
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¿Qué impacto tiene la retirada de Sherritt International en la economía cubana?
La retirada de Sherritt International representa un duro golpe para la economía cubana. Sherritt era uno de los mayores inversores extranjeros en Cuba, operando la mina de níquel y cobalto de Moa y participando en la generación eléctrica a través de Energas S.A. Su salida significa una pérdida significativa de capacidad de exportación y generación eléctrica, comprometiendo aún más la frágil economía cubana en medio de una severa crisis energética y financiera.
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¿Cómo afectan las sanciones de EE.UU. al turismo en Cuba?
Las sanciones de EE.UU. han provocado una retirada masiva de cadenas hoteleras extranjeras en Cuba. Las sanciones apuntan a entidades vinculadas al régimen cubano, como GAESA, que controla gran parte del sector turístico. Esto ha llevado a cadenas como Meliá e Iberostar a cesar sus operaciones en la isla, agravando la caída del turismo que ya enfrentaba una baja significativa debido a problemas energéticos y una menor demanda internacional.
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¿Qué opciones tienen las empresas extranjeras ante las sanciones en Cuba?
Las empresas extranjeras deben decidir entre cortar lazos con entidades cubanas sancionadas o enfrentar sanciones secundarias. Estas sanciones podrían excluirlas del sistema financiero estadounidense, lo que las lleva a reconsiderar su presencia en Cuba. Algunas empresas podrían buscar colaboración con la administración estadounidense para aclarar sus acuerdos con el régimen y minimizar riesgos, pero el entorno sigue siendo altamente incierto y arriesgado.
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