La paradoja de BioCubaFarma: Expansión empresarial en Europa y escasez de medicinas en Cuba

BioCubaFarma controla la gestión de una compañía tecnológica en España dedicada a fabricar y comercializar equipos médicos. El hallazgo contrasta con la prolongada crisis de medicamentos que afecta a la Isla y pone el foco en las prioridades del régimen cubano, que achaca el colapso al embargo de EE.UU.



Laboratorio en España de Neuronic S.A. y farmacia en Cuba © icneuronic.com - Facebook / Manuel Milanés
Laboratorio en España de Neuronic S.A. y farmacia en Cuba Foto © icneuronic.com - Facebook / Manuel Milanés

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Mientras millones de cubanos enfrentan dificultades para conseguir medicamentos básicos, una empresa perteneciente al conglomerado estatal BioCubaFarma mantiene una plataforma industrial y comercial en España desde la que fabrica y distribuye tecnología médica a mercados internacionales.

La revelación, publicada en X por el usuario @joankelincuba y contrastada por esta redacción, muestra que Neuronic S.A., empresa estatal cubana vinculada al Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO) e integrada en BioCubaFarma, ejerce actualmente el control de gestión de I.C. Neuronic S.L., una compañía con sede en Zaragoza, especializada en el desarrollo, fabricación y comercialización de equipos médicos.

La relación entre ambas entidades no es nueva. I.C. Neuronic S.L. fue constituida en España en 1994 como una empresa mixta hispano-cubana. Sin embargo, los registros mercantiles muestran que desde septiembre de 2022 Neuronic SA figura como administrador único de la sociedad española.

La empresa española desarrolla y comercializa electroencefalógrafos, electromiógrafos, sistemas de potenciales evocados y otros equipos especializados de neurofisiología utilizados en hospitales y centros de investigación. La propia BioCubaFarma ha destacado públicamente la actividad internacional de Neuronic y su capacidad exportadora desde España hacia decenas de mercados.

«En la actualidad, esta empresa de punta que tiene su base en Zaragoza, España, exporta a más de 20 países de América del Norte, África, Asia, Europa y Latinoamérica», indica la web de BioCubaFarma sobre Neuronic S.A.

La conexión con las instituciones científicas del Estado cubano también aparece reflejada en la propia estructura de asesoramiento de la empresa. El consejo asesor externo de I.C. Neuronic S.L. incluye a investigadores vinculados al Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO), al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y a proyectos conjuntos entre Cuba y China.

Entre ellos figuran el neurocientífico Mitchell Valdés Sosa, académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba; René Iván González Fernández, jefe del Grupo de Neuromodulación de CNEURO; y varios investigadores asociados a iniciativas biotecnológicas chino-cubanas. La composición de este órgano refuerza la estrecha integración entre la empresa española y algunas de las principales instituciones científicas controladas por el Estado cubano.

Sin embargo, la existencia de esta sofisticada estructura empresarial en Europa contrasta con la situación de precariedad y desabastecimiento farmacéutico que viven los cubanos dentro de la isla.

Durante los últimos años, BioCubaFarma ha reconocido reiteradamente problemas para garantizar la producción estable de medicamentos debido a la falta de financiamiento, materias primas e insumos. Las farmacias del país han sufrido desabastecimientos prolongados y cientos de medicamentos han estado afectados por interrupciones productivas.

La crisis ha obligado a miles de familias a depender de envíos desde el extranjero, donaciones, grupos de ayuda en redes sociales o el mercado informal para conseguir tratamientos destinados a controlar la hipertensión, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, infecciones y otras patologías crónicas.

La situación se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la población cubana y ha generado constantes críticas hacia la gestión del sistema sanitario y farmacéutico estatal.

En ese contexto, el caso de Neuronic S.A. plantea interrogantes sobre las prioridades de una estructura empresarial que, por una parte, mantiene capacidad para sostener operaciones industriales y comerciales en Europa y, por otra, forma parte de un conglomerado incapaz de garantizar el suministro estable de medicamentos esenciales dentro del país.

La investigación no demuestra ninguna ilegalidad en las operaciones de Neuronic ni en la existencia de su filial española. Tampoco existen evidencias públicas que permitan afirmar que la empresa incumpla las regulaciones europeas o españolas bajo las que opera.

Sin embargo, el caso ilustra una contradicción que resulta cada vez más visible para muchos cubanos: mientras el régimen atribuye la escasez de medicamentos a la falta de recursos provocada por el embargo estadounidense, varias de sus principales estructuras empresariales continúan desarrollando proyectos internacionales y ampliando su presencia en mercados extranjeros.

El asunto adquiere una dimensión adicional tras la llegada de Mayda Mauri Pérez a la presidencia de BioCubaFarma. Mauri Pérez ocupó durante años puestos de dirección dentro del conglomerado y fue identificada por CiberCuba en una investigación publicada en 2023 como madre del economista Alejandro Peñalver Mauri, fundador de Cubamodela.

Aquella empresa se convirtió en noticia al figurar entre las primeras mipymes promocionadas en medios oficiales y al ser presentada por Cubadebate como ejemplo de los llamados "nuevos actores económicos" impulsados por el régimen. La investigación de CiberCuba señalaba entonces los vínculos familiares y profesionales existentes entre el empresario y algunas de las estructuras económicas más influyentes del país.

La coincidencia no prueba irregularidad alguna, pero ayuda a ilustrar cómo determinados sectores empresariales emergentes aparecen vinculados a círculos con acceso privilegiado a las instituciones económicas del Estado.

La historia de Neuronic S.A. trasciende así el ámbito empresarial. La existencia de una plataforma productiva en España bajo control de una entidad integrada en BioCubaFarma refleja el contraste entre la capacidad de ciertas estructuras estatales para operar y expandirse en mercados internacionales y la realidad cotidiana de millones de cubanos que siguen recorriendo farmacias vacías en busca de medicamentos que no encuentran.

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