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La reciente investigación de CiberCuba sobre la relación entre la estatal cubana Neuronic S.A. y la empresa española I.C. Neuronic S.L. ha abierto una ventana poco explorada sobre una de las estructuras económicas más importantes del régimen cubano: BioCubaFarma.
Más allá del hallazgo de una empresa vinculada al conglomerado estatal operando desde Zaragoza, la documentación analizada revela una realidad más amplia: BioCubaFarma no es únicamente el organismo responsable de buena parte de la producción farmacéutica nacional, sino también una compleja red empresarial con presencia internacional, filiales en varios países y alianzas científicas que se extienden desde Europa hasta China.
La pregunta que surge es inevitable: ¿cómo encaja esta creciente expansión internacional con la profunda crisis sanitaria que atraviesa Cuba?
Una plataforma internacional construida desde Europa
La investigación muestra que Neuronic S.A., empresa integrada en BioCubaFarma y vinculada al Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO), ejerce actualmente el control de gestión de I.C. Neuronic S.L., una compañía con sede en Zaragoza dedicada a la fabricación y comercialización de equipos médicos de alta tecnología.
Sin embargo, la importancia de la empresa española va mucho más allá de la existencia de una simple filial en el extranjero.
La documentación consultada indica que la instalación de Zaragoza funciona como una plataforma industrial y comercial desde la que se fabrican y distribuyen tecnologías desarrolladas por instituciones científicas cubanas bajo estándares regulatorios europeos.
La empresa produce electroencefalógrafos, electromiógrafos, sistemas de potenciales evocados, equipos de polisomnografía y otras tecnologías especializadas utilizadas en el ámbito de las neurociencias.
Esta arquitectura empresarial permite a Neuronic S.A. operar desde territorio de la Unión Europea, fabricar bajo normativa comunitaria y acceder con mayor facilidad a mercados internacionales. La homologación de productos bajo estándares europeos incrementa además su aceptación comercial en regiones donde una empresa radicada exclusivamente en Cuba encontraría mayores obstáculos para competir.
La propia narrativa oficial cubana reconoce esa función estratégica. EcuRed, la enciclopedia colaborativa promovida por el régimen, define a Neuronic como una empresa cubana y sostiene que, "pese a producir desde Europa", continúa siendo una "empresa nacional".
La afirmación resulta reveladora porque refleja la percepción institucional de la planta de Zaragoza: no como una entidad independiente, sino como una extensión internacional de la industria biotecnológica estatal cubana.
La presencia exterior de Neuronic tampoco se limita a España. La empresa mantiene polémicas operaciones en México, presencia comercial en Colombia y vínculos con proyectos científicos desarrollados conjuntamente con instituciones chinas, formando parte de una estrategia de internacionalización impulsada durante décadas por el sector biotecnológico cubano.
A finales de marzo, un reportaje de Latinus reveló que el gobierno de Claudia Sheinbaum entregó en 2025 al menos tres contratos por hasta 227 millones de pesos mexicanos (unos 12 millones de dólares) a Neuronic Mexicana S.A. de C.V., para la compra de medicamentos oncológicos. Los contratos fueron adjudicados de forma directa, sin concurso ni licitación pública.
Ciencia cubana, empresas estatales y alianzas con China
La estructura científica asociada a Neuronic ofrece otra pista sobre la dimensión del proyecto.
El consejo asesor externo de I.C. Neuronic S.L. incluye investigadores vinculados al Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO), al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y a programas conjuntos de investigación entre Cuba y China.
Entre ellos figuran el neurocientífico Mitchell Valdés Sosa, académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba; René Iván González Fernández, jefe del Grupo de Neuromodulación de CNEURO; así como varios especialistas asociados a iniciativas biotecnológicas chino-cubanas.
La composición de este órgano asesor refuerza la idea de que la empresa española forma parte de una estrategia más amplia de internacionalización de capacidades científicas desarrolladas dentro del sistema estatal cubano.
La propia evolución de Neuronic apunta en esa dirección. Además de su actividad tradicional en neurofisiología clínica, la empresa ha ampliado sus áreas de interés hacia los péptidos terapéuticos, sistemas avanzados de administración de fármacos, nanotecnología aplicada a la salud y plataformas relacionadas con vacunas de nueva generación.
La otra realidad: epidemias, escasez y hospitales en crisis
Mientras BioCubaFarma fortalece su presencia internacional, la situación sanitaria dentro de Cuba continúa deteriorándose.
En octubre de 2025, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) exigió al gobierno declarar una emergencia sanitaria ante la expansión simultánea de enfermedades como el dengue, la chikungunya y el oropouche, denunciando la falta de medicamentos, reactivos de laboratorio e insumos hospitalarios.
La organización alertó sobre barrios enteros afectados por enfermedades transmitidas por mosquitos, hospitales sin capacidad suficiente para atender la demanda y una creciente dependencia de donaciones y envíos desde el exterior para acceder a medicamentos básicos.
Las denuncias coinciden con los propios reportes de BioCubaFarma sobre interrupciones productivas y faltantes de medicamentos. Durante los últimos años, cientos de productos del cuadro básico han sufrido afectaciones debido a la falta de materias primas, financiamiento e insumos industriales.
La consecuencia ha sido visible para cualquier cubano: farmacias desabastecidas, tratamientos interrumpidos y una creciente dependencia del mercado informal para obtener medicamentos esenciales.
Diversos informes independientes han señalado además que la crisis sanitaria no se limita a los medicamentos. La falta de insumos hospitalarios, reactivos de laboratorio, equipamiento médico y personal especializado ha agravado el deterioro de un sistema que durante décadas fue presentado como una de las principales vitrinas internacionales del régimen.
¿Exportar o abastecer?
Precisamente en ese contexto, el OCDH cuestionó que el régimen continúe exportando productos biotecnológicos y servicios médicos mientras la población enfrenta dificultades crecientes para acceder a tratamientos básicos.
La organización pidió que la producción internacional de empresas como BioCubaFarma sea orientada prioritariamente a atender las necesidades internas y reclamó una mayor inversión en infraestructura sanitaria.
La existencia de empresas como Neuronic no demuestra ninguna ilegalidad ni implica que los productos fabricados en el extranjero sean responsables directos de la escasez en Cuba.
Sin embargo, sí pone sobre la mesa una pregunta incómoda para las autoridades: si el país dispone de capacidad científica, estructuras empresariales internacionales y presencia en mercados extranjeros, ¿por qué la crisis de medicamentos continúa agravándose?
La interrogante adquiere mayor relevancia cuando se observa que la expansión internacional de BioCubaFarma no parece haberse detenido pese al deterioro de los indicadores sanitarios internos.
El precedente de GAESA
El debate adquiere una dimensión adicional en momentos en que Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra GAESA, el conglomerado empresarial controlado por los militares cubanos.
Washington justifica las sanciones contra GAESA argumentando que se trata de una estructura económica estratégica que concentra recursos, controla sectores clave de la economía y contribuye a sostener al régimen cubano.
Hasta donde alcanza la escasa información pública disponible, no puede afirmarse que BioCubaFarma actúe bajo el paraguas de GAESA y no existen evidencias que indiquen una subordinación directa entre ambos conglomerados.
Sin embargo, ambos comparten algunas características relevantes: son estructuras estatales de gran tamaño, operan con escasa transparencia financiera, controlan activos estratégicos y desarrollan actividades comerciales internacionales que generan opacos ingresos para el Estado.
El caso Neuronic reabre así una pregunta que hasta ahora apenas ha sido objeto de debate: si el escrutinio internacional se ha concentrado en GAESA por su papel dentro de la arquitectura económica del régimen, ¿por qué otros conglomerados estatales estratégicos como BioCubaFarma permanecen relativamente fuera de esa discusión?
Las nuevas élites de la Cuba en crisis
La discusión coincide además con el ascenso de Mayda Mauri Pérez a la presidencia de BioCubaFarma.
Mauri Pérez fue identificada por CiberCuba en una investigación publicada en 2023 como madre del economista Alejandro Peñalver Mauri, fundador de Cubamodela, una de las primeras mipymes promocionadas por medios oficiales como ejemplo de los llamados "nuevos actores económicos".
Aquella investigación mostraba cómo determinados proyectos empresariales emergían en un contexto de estrechas relaciones con estructuras estatales de alto nivel.
La coincidencia no constituye prueba de irregularidad alguna, pero ilustra la aparición de nuevas élites económicas estrechamente vinculadas a sectores estratégicos del Estado cubano, en un momento en que gran parte de la población enfrenta una pérdida sostenida de poder adquisitivo, inflación, escasez y deterioro de servicios básicos.
Mucho más que una empresa en España
La historia de Neuronic no trata únicamente de una fábrica en Zaragoza.
Lo que revela es la existencia de una arquitectura empresarial internacional construida alrededor de uno de los principales conglomerados estatales del país. Una estructura capaz de producir en Europa, exportar a medio mundo, colaborar con instituciones chinas o europeas y desarrollar tecnologías avanzadas para mercados internacionales.
Mientras tanto, millones de cubanos continúan enfrentando farmacias vacías, hospitales deteriorados y crecientes dificultades para acceder a medicamentos básicos.
La contradicción entre ambas realidades alimenta una pregunta cada vez más frecuente dentro y fuera de la isla: cuáles son las verdaderas prioridades de las estructuras económicas del régimen que controlan los sectores estratégicos de Cuba y hasta qué punto los beneficios generados por sus negocios internacionales terminan repercutiendo en la vida cotidiana de la población.
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