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Luis Raúl González-Pardo, exteniente coronel de la Fuerza Aérea Cubana, llegó a Miami para enfrentar cargos federales relacionados con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, uno de los crímenes más dolorosos de la historia del exilio cubano.
Su traslado desde Jacksonville -dado a conocer por Telemundo 51- marca el fin de un proceso migratorio y el inicio de un nuevo juicio penal en el Distrito Sur de Florida, donde deberá comparecer ante una corte federal para escuchar formalmente el cargo de conspiración por estar implicado en la muerte de ciudadanos estadounidenses.
El único acusado bajo custodia
González-Pardo, de 65 años, es el único de los seis acusados en la imputación federal que se encuentra bajo custodia estadounidense.
La acusación sustitutiva, desclasificada el 20 de mayo por el Departamento de Justicia, incluye también a Raúl Castro -quien era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en 1996- y a otros cuatro exmilitares cubanos.
Según la acusación, González-Pardo no disparó los misiles que derribaron las dos avionetas Cessna 337, pero pilotó el MiG-29A 911 -identificado como «Código 22»- en la persecución de la avioneta de José Basulto, fundador de Hermanos al Rescate, quien logró escapar porque ya se aproximaba al espacio aéreo estadounidense.
Los cargos incluyen conspiración para asesinar a nacionales estadounidenses, dos cargos de destrucción de aeronaves y cuatro cargos individuales de asesinato por las muertes de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales, cuyos cuerpos nunca fueron recuperados.
El camino que lo llevó a Miami
El proceso comenzó en noviembre de 2025, cuando el FBI arrestó a González-Pardo por fraude migratorio: había ocultado casi treinta años de historial militar al solicitar beneficios migratorios tras ingresar a Estados Unidos con parole humanitario en abril de 2024.
En enero de 2026 se declaró culpable de fraude en la solicitud de visa y de hacer declaraciones falsas a una agencia federal.
El pasado 28 de mayo fue sentenciado en Jacksonville a siete meses de prisión, pena que prácticamente ya había cumplido, lo que despejó el camino para su traslado inmediato a Miami.
Fue el investigador Luis Domínguez, del proyecto Represores Cubanos, quien lo identificó como «Código 22» mediante transcripciones de radio del informe de la Organización de Aviación Civil Internacional de 1996, y alertó al FBI.
«Las evidencias siempre existieron»
La fiscal federal Yara Klukas, segunda en comando de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida, explicó que la detención de González-Pardo fue el punto de inflexión que reactivó toda la investigación.
«Las evidencias siempre existieron», afirmó Klukas. «Teníamos en custodia federal a uno de los pilotos», añadió.
La fiscal confirmó que Raúl Castro es considerado fugitivo desde que se emitió la orden de arresto: «Raúl Castro es fugitivo porque no se ha presentado en la corte. Desde el miércoles pasado hay una orden de arresto contra él y los otros pilotos y, a la fecha, no ha aparecido».
Aun así, no descartó que los demás acusados puedan comparecer.
Los retos legales que enfrenta
Un juez deberá decidir si González-Pardo permanece detenido o si puede solicitar fianza.
El abogado criminalista Alfredo Izaguirre fue tajante: «No debe ser en libertad porque ni siquiera tiene un estatus migratorio en el país».
Izaguirre advirtió además que el expiloto podría convertirse en testigo clave contra los demás acusados.
«Le da la oportunidad colaborar y ser el testigo en contra de los demás, una vez que lleguen aquí, y eso podría beneficiarlo con una reducción de su sentencia», subrayó.
Sin embargo, Domínguez advirtió que González-Pardo enfrenta una encrucijada: cooperar con la fiscalía podría beneficiarle, pero su esposa permanece en Cuba.
Silvia Iriondo, sobreviviente del ataque que viajaba en la avioneta de Basulto, resumió el peso del proceso:
«El hecho de no haber disparado no quiere decir que no es responsable de una conspiración para matar a ciudadanos americanos y un residente legal de Estados Unidos, en espacio aéreo internacional, durante un vuelo humanitario».
Si es declarado culpable en la acusación federal por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, González-Pardo podría enfrentar cadena perpetua.
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