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Mientras La Habana permanece sepultada bajo toneladas de basura acumulada en calles, parques y espacios públicos, Miguel Díaz-Canel realizó un recorrido por dos entidades del Grupo Empresarial de Reciclaje en el municipio de Regla, donde le presentaron avances en exportaciones y un nuevo sistema de gestión de residuos sólidos.
El contraste es difícil de ignorar: la capital cubana genera entre 24,000 y 30,000 metros cúbicos diarios de residuos, pero en febrero de este año solo 44 de 106 camiones recolectores estaban operativos por falta de diésel, y la ciudad cuenta con apenas 10,000 contenedores cuando necesitaría entre 20,000 y 30,000.
El propio ministro del ramo, Armando Rodríguez Batista, admitió en septiembre de 2025 que la situación era insostenible: «No está contenida, está regada por toda La Habana».
La acumulación ha derivado en quemas al aire libre en varios municipios, con riesgos sanitarios asociados a la proliferación de mosquitos y enfermedades como el dengue y el chikungunya.
Díaz-Canel visitó primero la Unidad Empresarial de Base «Alfredo Ramonal», donde se procesan y clasifican residuos no ferrosos, y luego la empresa Desequip, encargada de la importación y exportación para el Ministerio de Industrias.
Su directora, Sadie Jiménez Condés, explicó que la entidad ha adaptado sus operaciones a los prolongados apagones: «Tenemos horarios de trabajo diferenciados con transporte eléctrico para los trabajadores. Aquí no fluctúan, aquí más bien la plantilla de obreros siempre está cubierta y están muy contentos por el salario que tienen, que los motiva a seguir».
La UEB reportó un salario medio de 40,000 pesos por trabajador y utilidades que hasta mayo superaban los 3,000,000 de pesos.
Jiménez Condés también adelantó planes de mejora: «El cobre se va a triturar con una máquina que tenemos prevista. Vamos a dotar de autonomía eléctrica a la planta de procesamiento de la lata».
En Desequip, el mandatario recibió información sobre un nuevo sistema de gestión local de residuos, surgido de estudios del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que busca incrementar la recuperación sin grandes inversiones ni aumento de fuerza de trabajo.
Díaz-Canel valoró que la innovación «significa convertir residuos en ingresos millonarios que la economía del país necesita» y llamó a una mayor organización a nivel de barrio para que personas, empresas e instituciones conozcan los puntos de vertimiento y recogida.
La visita sigue el patrón de recorridos semanales que el régimen utiliza como herramienta de comunicación política: en semanas anteriores, Díaz-Canel visitó una empresa vietnamita vinculada a la producción de arroz, donde afirmó que Cuba podría autoabastecerse «en poco tiempo», y la Empresa Militar Industrial Granma, donde se fabrican cocinas de leña y pipas de agua.
Mientras tanto, vecinos de varios barrios habaneros se han organizado por su cuenta para recoger la basura ante la ausencia del Estado, y los directivos del Grupo Empresarial de Reciclaje informaron que el nuevo sistema de gestión se prevé extender al resto de las provincias del país.
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