El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, advirtió que ningún inversor serio apostará por Cuba mientras el régimen no realice transformaciones políticas de fondo.
«Los inversores no van a invertir en Cuba si no hay cambios políticos», afirmó en una entrevista concedida a HyperMedia Magazine.
Saladrigas fue categórico al señalar que las reformas económicas aisladas no bastan para que los inversores presten atención a los proyectos supuestamente rentables que anuncia el régimen.
«No se puede hablar de que solamente con cambios económicos se va a resolver el problema», expresó.
En criterio del empresario, en tanto el gobierno cubano mantenga la premisa de que «el Estado socialista es el rector de la economía», no generará la confianza necesaria para atraer capital de Estados Unidos o Europa. «Eso no le va a inspirar confianza a nadie, porque sabemos que no ha funcionado en ninguna parte del mundo».
«Mientras el gobierno siga pensando que la prioridad la tiene el sector estatal y que el sector privado es subsidiario y secundario, eso no va a atraer ninguna inversión», aseguró.
Se refirió también a la importancia de independizar el poder judicial en Cuba, para que los inversores cuenten con leyes que protejan sus derechos.
«Tiene que existir un poder judicial independiente, porque de lo contrario no hay confianza. Si tengo una disputa con el gobierno y este me congela una cuenta bancaria, como ocurrió con inversionistas vietnamitas durante varios meses, qué recursos tendría. ¿A dónde acudiría si los tribunales de Cuba están subordinados al Partido Comunista?».
Sobre este tema añadió: «Si los ciudadanos no tienen derechos... ¿Cómo voy a tenerlos yo como inversionista extranjero?».
En marzo, Saladrigas ya había planteado un plan de reconstrucción económica para Cuba financiado por la diáspora y Estados Unidos, con una primera fase de entre 6,000 y 10,000 millones de dólares y un proceso total de al menos siete años.
Díaz-Canel insiste en el optimismo inversor
En contraste con ese diagnóstico, el gobernante Miguel Díaz-Canel ha intensificado en 2026 su discurso de apertura inversora para los empresarios cubanos que viven fuera de la isla.
El 6 de junio, en una entrevista con el medio español elDiario.es, afirmó que su gobierno había ofrecido a los cubanos del exterior la posibilidad de invertir y que estaba «seguro de que muchos van a regresar a Cuba a seguir los negocios».
Dos días después, el régimen amplió el mensaje con una campaña institucional para atraer inversiones de emigrados en sectores como alimentos, industria, energía, turismo, hoteles y pequeñas y medianas empresas.
La reacción de la diáspora fue mayoritariamente de escepticismo e ironía, con críticas a la falta de garantías legales reales y al deterioro económico del país.
Específicamente en las redes sociales, los cubanos respondieron con burlas al optimismo de Díaz-Canel sobre las posibilidades de inversión, evidenciando la profunda desconfianza acumulada tras décadas de promesas incumplidas.
Las leyes que el régimen presenta como garantías
En el plano legislativo, el régimen ha aprobado dos normas en 2026 que presenta como señales de apertura.
El Decreto-Ley 114, publicado en la Gaceta Oficial el 3 de marzo y vigente desde el 2 de abril, regula las asociaciones entre empresas estatales y actores no estatales —mipymes privadas y cooperativas— bajo cuatro modalidades: sociedades mixtas de responsabilidad limitada, compra estatal de participaciones en empresas privadas, absorción de privadas por estatales, y contratos de asociación económica.
Por su parte, el Decreto-Ley 117/2026, oficializado en la Gaceta Oficial el 5 de mayo, crea la condición migratoria de «Inversores y de Negocios» para cubanos residentes en el exterior, otorgándoles en teoría los mismos derechos que los residentes efectivos en la isla para invertir directamente sin intermediarios.
Analistas y opositores señalan que ninguna de estas medidas aborda las condiciones de fondo que, según Saladrigas, constituyen el verdadero obstáculo:
- ausencia de independencia judicial
- control estatal de la economía
- falta de garantías reales para la propiedad privada
Como advirtió el empresario, sin un estado de derecho que respalde las inversiones, las leyes del régimen seguirán siendo papel mojado.
Preguntas frecuentes sobre inversión y cambio político en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Carlos Saladrigas dice que no habrá inversión en Cuba sin un cambio político?
Saladrigas afirma que sin cambios políticos, los inversores no tendrán confianza para invertir en Cuba. Considera que mientras el gobierno cubano mantenga el control estatal sobre la economía y no exista un poder judicial independiente, no se generará la confianza necesaria para atraer capital extranjero.
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¿Qué condiciones considera Saladrigas necesarias para atraer inversión extranjera a Cuba?
Según Saladrigas, es crucial que exista un poder judicial independiente y que se generen garantías legales reales para los inversores. Además, considera necesario un cambio en la estructura económica, donde el sector privado no sea secundario al estatal.
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¿En qué consiste el "Plan Marshall" propuesto por Saladrigas para Cuba?
El "Plan Marshall" propuesto por Saladrigas es un plan de reconstrucción económica para Cuba, financiado principalmente por la diáspora cubana y el gobierno de Estados Unidos, con una inversión inicial de entre 6,000 y 10,000 millones de dólares. Este plan está dividido en tres fases: estabilización, reconstrucción de infraestructura y una visión estratégica para convertir a Cuba en un centro financiero del Caribe.
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¿Qué postura tiene el gobierno cubano sobre la inversión de la diáspora?
El gobierno cubano, liderado por Miguel Díaz-Canel, ha manifestado un discurso de apertura inversora hacia los empresarios cubanos en el exterior, ofreciendo la posibilidad de invertir en la isla. Sin embargo, esta postura ha sido recibida con escepticismo debido a la falta de garantías legales y el deterioro económico del país.
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¿Cuáles son las críticas más comunes a las medidas del régimen cubano para atraer inversión extranjera?
Las críticas más comunes señalan que las medidas del régimen cubano no abordan las condiciones de fondo necesarias para atraer inversión, como la falta de independencia judicial y el control estatal de la economía. Sin un estado de derecho que respalde las inversiones, las leyes del régimen son vistas como insuficientes para generar confianza entre los inversores.
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