Miguel Díaz-Canel admitió en la clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que los topes de precios aplicados por su gobierno no solo fracasaron en frenar la inflación, sino que generaron efectos contrarios a los buscados, y anunció que Cuba abandonará esa política de control generalizado de precios.
El mandatario reconoció en su discurso ante el Pleno Extraordinario del PCC que la medida derivó en consecuencias que el propio régimen había negado o minimizado durante años.
«Los topes de precios en la práctica no lograron contener la inflación. Muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde o que se mantuvieron inamovibles en desconocimiento de la realidad económica cambiante», afirmó Díaz-Canel.
La autocrítica tiene un peso político considerable: el gobierno había defendido y aplicado esos controles en años recientes, incluyendo la Resolución 225/2024, que en julio de 2024 fijó precios máximos para seis productos básicos —pollo troceado, aceite comestible, leche en polvo, pastas alimenticias, salchichas y detergente en polvo—, medida que el gobierno llegó a suspender antes de su entrada en vigor mientras negociaba con actores privados.
En aquel momento, el Food Monitor Program advirtió que los topes podían aumentar la escasez y ampliar el mercado negro, y el economista Pedro Monreal señaló que ese tipo de controles suele terminar en inflación reprimida con desabastecimiento. Dos años después, Díaz-Canel confirmó ese diagnóstico desde la tribuna oficial.
«Por eso no vamos a seguir topando precios de manera general, como explicó el Primer Ministro», declaró el mandatario, en referencia a Manuel Marrero Cruz, quien presentó el paquete de más de 20 transformaciones económicas aprobadas en el Pleno.
Como alternativa, el régimen anunció una reforma tributaria para eliminar las distorsiones que encarecen los encadenamientos productivos. «Avanzaremos hacia un impuesto al valor agregado del IVA acreditable y soportado progresivamente por facturación electrónica para evitar la imposición fiscal en cascada», señaló Díaz-Canel.
El mandatario condicionó estas medidas a una transformación paralela del sistema de protección social, con el paso de subsidiar productos a subsidiar personas directamente. «Pero estas decisiones solo pueden aplicarse junto con una protección social más directa, más efectiva, con el tránsito de subsidiar productos a subsidiar personas y con el esfuerzo por recuperar el poder adquisitivo de salarios y pensiones», precisó.
El contexto económico que rodea este reconocimiento es grave. Los precios en Cuba siguen subiendo según las propias estadísticas oficiales: en mayo de 2026, la inflación interanual alcanzaba el 15,89%, con alimentos y bebidas no alcohólicas subiendo un 19,24%.
El dólar en el mercado informal llegó a 600 pesos cubanos a principios de junio, un nuevo máximo histórico.
La Asamblea Nacional fue convocada a una sesión extraordinaria para este jueves con el fin de ratificar las reformas aprobadas por el PCC, entre ellas el abandono de los topes de precios generalizados.
«No se trata de dejar a nadie solo frente al mercado, se trata de proteger mejor, producir más, regular con inteligencia y ordenar con realismo», concluyó Díaz-Canel sobre el nuevo enfoque que, según el régimen, guiará la política de precios en Cuba.
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