
Vídeos relacionados:
El canciller de Panamá, Javier Martínez-Acha Vásquez, anunció este lunes que su país ha ofrecido formalmente su territorio como sede neutral para facilitar un acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos, y que la respuesta del régimen cubano fue positiva.
El anuncio se produjo durante la conferencia de prensa previa a la apertura de la 56.ª Asamblea General de la OEA celebrada en Ciudad de Panamá, donde el jefe de la diplomacia panameña expuso la disposición de su gobierno para actuar como interlocutor entre Washington y La Habana.
«Puedo decir que Panamá se ofreció como un país donde ese diálogo podría tener lugar basado en igualdad y respeto mutuo», declaró el canciller.
Según Martínez-Acha, la respuesta de ambas partes no ha sido simétrica: «Los cubanos aceptaron, los Estados Unidos no han aceptado pero sí lo ven como una posibilidad».
El canciller, que visitó La Habana el 25 de marzo para reunirse con su homólogo cubano Bruno Rodríguez Parrilla, describió el objetivo de la mediación como impulsar concesiones graduales que permitan avances reales en la isla.
«Podemos incentivar que el diálogo culmine en un entendimiento y en concesiones que permitan que la sociedad cubana avance hacia un progreso del siglo XXI, hacia una apertura económica, y sí, hacia un proceso político que poco a poco satisfaga los intereses de los cubanos», subrayó.
El diplomático reconoció, no obstante, los límites de la influencia externa en esa relación bilateral: «Es una relación donde ocurren cosas que ni usted ni yo conocemos».
La oferta panameña llega en un contexto de tensión sostenida entre Washington y La Habana. La administración Trump ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba, reincorporó a la isla a la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y prorrogó el embargo hasta el 14 de septiembre de 2026.
Pese a ese endurecimiento, la viceministra cubana Josefina Vidal reconoció a finales de mayo que el canal diplomático con Washington «está abierto», aunque sin «mucho progreso».
Entre los asuntos que se discuten figura la posible repatriación de hasta 500,000 cubanos residentes en Estados Unidos, un tema de enorme sensibilidad para la comunidad cubana en el exterior.
Al margen de la iniciativa mediadora, Martínez-Acha informó que su despacho continúa gestionando por vía diplomática la situación de siete ciudadanos panameños detenidos en Cuba bajo cargos de propaganda política opositora. De los diez panameños arrestados a finales de febrero, tres fueron liberados con posterioridad; el resto sigue bajo proceso judicial.
En la misma conferencia de prensa, el canciller reafirmó que Panamá reconoce a Edmundo González como presidente electo de Venezuela: «Para que Venezuela sea insertada en la comunidad latinoamericana debe tener un gobierno respaldado en las urnas».
Panamá tiene antecedentes como escenario de acercamientos históricos entre Cuba y Estados Unidos: en abril de 2015 acogió la Cumbre de las Américas donde Raúl Castro y Barack Obama protagonizaron el apretón de manos que simbolizó el deshielo bilateral, un precedente que el gobierno panameño invoca ahora para respaldar su aspiración de volver a ejercer ese papel de puente diplomático en el hemisferio.
Archivado en: