Marco Rubio responde a las reformas de Díaz-Canel: "Priorizan el control total sobre la libertad"

Las nuevas sanciones anunciadas por EE. UU. llegan apenas días después de que Washington rechazara las 176 reformas económicas aprobadas por el régimen cubano, al considerar que buscan preservar el control político en lugar de ampliar las libertades de los ciudadanos.



Marco Rubio © Flickr / U.S. Department of State
Marco Rubio Foto © Flickr / U.S. Department of State

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este martes una dura crítica contra el régimen cubano al anunciar una nueva ronda de sanciones contra entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA, en lo que constituye la respuesta más contundente de Washington a las recientes reformas económicas promovidas por Miguel Díaz-Canel.

Según Rubio, la situación en Cuba continúa deteriorándose porque las autoridades siguen priorizando "su control total sobre la libertad, las oportunidades y el bienestar básico del pueblo cubano", pese a presentar un ambicioso paquete de 176 medidas económicas como una transformación profunda del modelo vigente.

Las declaraciones fueron realizadas al mismo tiempo que el Departamento de Estado anunciaba sanciones contra cinco entidades cubanas y un miembro del entorno familiar de los Castro bajo la Orden Ejecutiva 14404, firmada por el presidente Donald Trump el pasado 1 de mayo.

La medida afecta a tres empresas vinculadas a GAESA —Almacenes Universales S.A. (AUSA), RAFIN S.A. y Banco Financiero Internacional (BFI)— además de GeoMinera S.A., la Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero) y Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín (conocido como 'El Tuerto'), exjefe de los servicios de inteligencia cubanos e hijo de Raúl Castro.

Las sanciones llegan apenas cuatro días después de que el Departamento de Estado calificara las reformas aprobadas por la Asamblea Nacional como "señales de humo superficiales".

En declaraciones difundidas el pasado viernes, un portavoz estadounidense aseguró que las medidas constituyen una estrategia habitual del régimen para proyectar una imagen de cambio sin renunciar al control político y económico del país.

El gobierno cubano presentó las 176 transformaciones como la reforma más profunda desde la instauración del modelo comunista, incluyendo propuestas para permitir la banca privada, ampliar la inversión extranjera, flexibilizar el comercio exterior, eliminar restricciones al sector privado y autorizar la compraventa de acciones de empresas estatales.

Sin embargo, para Washington esas medidas resultan insuficientes mientras las principales fuentes de ingresos de la economía permanezcan bajo control del aparato estatal y militar.

Rubio centró buena parte de sus críticas en GAESA, al que describió como el principal instrumento utilizado por las élites gobernantes para apropiarse de los recursos del país.

"GAESA ha servido persistentemente como el principal vector para que las élites del régimen roben los escasos recursos de la isla", afirmó el secretario de Estado en su comunicado.

Según el jefe de la diplomacia estadounidense, esos recursos son utilizados para financiar la represión, el espionaje y actividades hostiles contra Estados Unidos, en lugar de destinarse a escuelas, plantas eléctricas y otras necesidades básicas de los cubanos.

El Departamento de Estado sostiene que GAESA continúa funcionando como el "músculo financiero" detrás del aparato represivo del régimen.

Más allá de las entidades sancionadas, Washington envió una advertencia directa a bancos extranjeros, inversionistas y empresas que mantienen relaciones con estructuras económicas controladas por el régimen cubano.

Rubio afirmó que cualquier persona o entidad que proporcione servicios a los actores sancionados corre el riesgo de ser objeto de medidas similares.

"Los bancos extranjeros y otras empresas que prestan servicios a estas entidades deben congelar inmediatamente esas actividades", señaló.

La advertencia resulta especialmente significativa porque muchas de las reformas anunciadas por La Habana buscan precisamente atraer inversión extranjera, financiamiento internacional y nuevos socios comerciales para aliviar una crisis económica que se ha agravado por la escasez de combustible, la inflación, la caída de la producción y los prolongados apagones.

La nueva ronda de sanciones confirma que la administración Trump mantiene una estrategia de máxima presión sobre las estructuras económicas que sostienen al régimen cubano.

Mientras Díaz-Canel y Manuel Marrero Cruz intentan presentar las reformas como una apertura capaz de rescatar una economía colapsada, Washington insiste en que los cambios carecen de credibilidad si no van acompañados de transformaciones políticas y del fin del control ejercido por el aparato militar sobre sectores estratégicos.

Para Rubio, el problema fundamental sigue siendo el mismo: un sistema que, según afirmó, continúa priorizando la preservación del poder por encima de la libertad y el bienestar de los cubanos.

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