Un análisis publicado este miércoles por CNN revela el estado real de las Fuerzas Armadas cubanas: cientos de videos e imágenes difundidos por el régimen en los últimos meses, lejos de proyectar fortaleza, dejan al descubierto un ejército profundamente deteriorado que opera con equipamiento soviético de décadas de antigüedad y sin combustible suficiente para sus aviones.
El experto en política cubana Frank Mora explicó a CNN que el material audiovisual está diseñado deliberadamente para proyectar desafío, no capacidad real. «En los últimos 35 años, no hay duda de que estas fuerzas armadas de primer mundo ahora se ha convertido, en el mejor de los casos, en una sombra de lo que fueron antes», afirmó.
El contraste con el pasado es brutal. A principios de los años 90, las Fuerzas Armadas Revolucionarias contaban con más de 235,000 efectivos en servicio activo, armamento soviético de primer nivel y eran consideradas, según los propios analistas de la época, «fuerzas armadas del primer mundo en un país del tercer mundo».
Hoy, los expertos estiman que el número de efectivos activos ha caído a un máximo de 50,000, menos de la cuarta parte de su apogeo.
Las imágenes analizadas por CNN ilustran esa caída con crudeza. En abril, durante ejercicios militares en Villa Clara, un cañón antiaéreo soviético ZU-23 fue remolcado por bueyes, generando burlas en redes sociales.
Otros videos muestran camiones militares desvencijados, sistemas antiaéreos rusos de la Guerra Fría y fuerzas especiales cruzando tirolesas a metros de taxis y motocicletas civiles.
Ante la imposibilidad de mantener una fuerza convencional competitiva, los planificadores militares cubanos adoptaron desde los años 90 lo que el coronel retirado de la Infantería de Marina estadounidense Mark Cancian describe como una «estrategia de erizo»: entrenar en tácticas de guerrilla asimétrica para encarecer al máximo cualquier intento de conquista.
Los videos más recientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias muestran soldados en motocicletas con lanzagranadas, trincheras excavadas en el suelo y transportes blindados camuflados en la selva.
También aparece la unidad de élite Avispas Negras —el equivalente cubano de los Navy SEALs— entrenando artes marciales en solitario en un patio de asfalto con marcas de cancha de cuatro cuadros. El pie de foto del video reza: «Preparados para defender la patria».
La Fuerza Aérea presenta un panorama aún más sombrío. Los cazas MiG que operó durante la Guerra Fría están prácticamente inoperativos por falta de repuestos y combustible.
Sus únicos activos visibles en comunicados públicos son helicópteros Mi-17 de diseño soviético, empleados en misiones de bajo riesgo. Como señaló Mora, es difícil volar un caza ruso de cuarta generación sin gasolina.
En mayo, Axios reportó que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán desde 2023. El régimen negó rotundamente el informe, aunque el ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) no lo desmintió de forma explícita.
Cancian advirtió que, de existir, esos drones solo proporcionarían un impulso puntual de capacidad ofensiva, dejando al régimen sin opciones de respuesta sostenida.
Todo esto ocurre en el marco de una presión estadounidense sin precedentes. La administración Trump ha impuesto más de 240 sanciones contra Cuba, interceptado al menos siete tanqueros y sancionado directamente al MINFAR, además de a Miguel Díaz-Canel y su entorno más cercano.
El secretario de Guerra Pete Hegseth visitó la Base Naval de Guantánamo el 10 de junio y advirtió que sería «imprudente» que Cuba adquiriera armamento capaz de alcanzar la base o el territorio continental estadounidense.
La retórica del régimen replica punto por punto la que el dictador Fidel Castro empleó desde 1990, cuando declaró que Cuba preferiría convertirse en otra «Numancia» antes que rendirse.
Díaz-Canel repitió ese guion en abril al declarar a Newsweek: «si caemos en combate, morir por la patria es vivir». Mora concluye que el liderazgo cubano actual sigue ese mismo libreto, «dejando claro que están preparados para luchar hasta el final aunque carezcan de las capacidades».
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