Un bebé fue extraído con vida de entre los escombros por vecinos que se encontraban en la zona del derrumbe, en una de las pocas imágenes de esperanza que dejaron los dos devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el miércoles por la noche.
El pequeño no sufrió heridas y el video de su rescate se difundió masivamente, emocionando a miles de personas en todo el mundo.
Las autoridades venezolanas actualizaron este jueves el balance de la catástrofe: 188 muertos y 1,520 heridos, con aproximadamente 200 personas aún atrapadas bajo los escombros. Las cifras superan el conteo previo de 164 fallecidos y 971 heridos, y reflejan la magnitud de lo que ya se considera el peor sismo en Venezuela en más de un siglo.
Los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurrieron el miércoles a las 18:04 hora local, con apenas 39 segundos de diferencia, con epicentros en la zona de Yaracuy y el municipio de Yumare. Sus hipocentros superficiales —13 y 10 kilómetros de profundidad— amplificaron el poder destructivo sobre una infraestructura ya deteriorada por años de crisis económica.
El rescate del bebé no fue el único milagro registrado. Tres hermanos fueron sacados con vida del complejo Mansión Charaima, en Caraballeda, donde cinco de los once pisos del edificio colapsaron. «Somos tres. ¿Son hermanos? Sí, somos tres», dijo uno de ellos al ser rescatado.
La zona más castigada fue La Guaira, la ciudad costera donde se ubica el principal aeropuerto del país, inhabilitado por daños estructurales.
La agencia AFP constató saqueos en la zona, donde vecinos reportaron personas atrapadas bajo edificios derrumbados. En Catia La Mar, una niña cuya voz se escuchaba entre los escombros falleció antes de poder ser rescatada; solo su perro sobrevivió.
En Caracas, el barrio de Altamira fue uno de los más golpeados. Un edificio de 22 plantas se vino abajo. Jean Alexander Capote, de 48 años, lo perdió todo: «Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra, tengo a mi hija desaparecida, no la consigo. Lo que sucedió es fuerte, queremos una ayuda pronto».
Yilsmaris Blanco, residente de Catia La Mar, describió la destrucción con palabras que resumieron el dolor colectivo: «Fue terrible. Todo, todo se desplomó. Estamos vivos, pero hay personas que están ahorita sufriendo con sus familiares tapiados, con sus familiares pisados que no los pueden sacar».
La presidenta encargada Delcy Rodríguez declaró el estado de emergencia constitucional y designó La Guaira como «zona de desastre». También ordenó la suspensión del Metro de Caracas, el Ferrocarril de los Valles del Tuy y las clases escolares.
La respuesta internacional fue inmediata. Donald Trump prometió ayuda a sus «nuevos y grandes amigos» venezolanos, y su secretario de Estado Marco Rubio anunció el despliegue inmediato de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria.
Chile, México, España, Alemania, Italia, Suiza, China, India y la Unión Europea también ofrecieron colaboración. El papa León XIV asignó una ayuda de emergencia de más de 100,000 dólares.
El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó con 42% de probabilidad entre 10,000 y 100,000 posibles fallecidos mediante su sistema de alerta automático, una proyección que no equivale a un conteo real de víctimas, pero que refleja la gravedad potencial del desastre.
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