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El gobernante Miguel Díaz-Canel defendió este viernes ante el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) las 176 medidas económicas y sociales aprobadas recientemente por Partido Comunista, la Asamblea Nacional del Poder Popular y el Consejo de Ministros, al tiempo que rechazó las acusaciones de que representan una deriva capitalista y aseguró que forman parte del modelo socialista cubano.
Durante su intervención en el Palacio de Convenciones de La Habana, donde participaron 759 delegados —561 de ellos por videoconferencia desde las provincias—, el mandatario sostuvo que las reformas no deben interpretarse como un proceso de privatización indiscriminada.
"Mucha gente está diciendo que estas medidas son capitalistas porque todo es privatización. Eso es reducir el contenido de las medidas. Darle más espacio a otros actores que no son solo los estatales es parte de nuestro modelo económico y social. No es privatizar por privatizar", afirmó, citado por el portal oficialista Cubadebate.
Díaz-Canel cuestionó además a quienes consideran que las transformaciones implican un cambio ideológico de fondo y reiteró que la propiedad estatal continuará siendo el eje central de la economía.
"Aquí se está defendiendo y ratificando que la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción sigue siendo la esencia del modelo económico y social. Aquí se está hablando de participación popular y de participación de los trabajadores. ¿Qué tiene eso de capitalista?", preguntó.
Sin embargo, el propio gobernante reconoció que el proceso de reformas contempla una mayor presencia de mecanismos tradicionalmente asociados a las economías de mercado.
"Necesariamente se introducirán más elementos de propiedad privada, de producción privada, de capitalismo y de mercado", admitió, aunque insistió en que el Estado mantendrá el control político y estratégico del sistema.
Para justificar la necesidad de atraer inversión extranjera, Díaz-Canel apeló a palabras atribuidas al dictador Fidel Castro (1926-2016) y defendió la incorporación de capital externo para aprovechar capacidades productivas actualmente subutilizadas.
"No tiene sentido que tengamos capacidad productiva y la subutilicemos cuando hay alguien que tiene capital que puede venir y compartirlo", señaló.
El mandatario también reconoció la existencia de opiniones divididas dentro de la población respecto a las reformas económicas. Según afirmó, mientras algunos cubanos reciben con optimismo las medidas anunciadas, otros respaldan los cambios, pero mantienen dudas sobre su efectividad.
"Hay un grupo de personas en nuestra población que las aplauden y que está muy esperanzado. Hay otro que las apoyan pero que tienen dudas si van a ser efectivas", expresó, antes de advertir que sin creatividad y cambio de mentalidad "no vamos a ganar".
Díaz-Canel concluyó que "sin la participación activa de los trabajadores, las transformaciones económicas y sociales recientemente aprobadas no alcanzarán los resultados que el país anhela", una frase que resume tanto la apuesta del régimen como la fragilidad de un modelo que exige respaldo popular sin ofrecer libertad sindical real.
Las declaraciones reflejan los esfuerzos del régimen por defender un programa de reformas que amplía el espacio para la iniciativa privada, la inversión extranjera y los mecanismos de mercado, mientras intenta preservar el discurso de continuidad socialista en medio de una de las crisis económicas más profundas que ha enfrentado el país en décadas.
El discurso se produjo en el peor momento económico que atraviesa Cuba en décadas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta una caída del PIB cubano de 6,5% en 2026, la peor de América Latina por segundo año consecutivo.
Por su parte, el economista Pedro Monreal calificó el paquete de medidas como un "monstruo" que no constituye una reforma estructural real.
El economista Mauricio de Miranda advirtió asimismo que sin contrapesos institucionales democráticos, las reformas podrían derivar en una "transición a la rusa" que beneficie únicamente a las élites del Partido Comunista.
El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó las 176 medidas de "señales de humo superficiales" el mismo día de su aprobación, y poco después, el 23 de junio, la administración Trump impuso nuevas sanciones contra cinco entidades vinculadas al conglomerado de la élite militar GAESA.
Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Qué implican las 176 medidas económicas aprobadas en Cuba?
Las 176 medidas aprobadas en Cuba buscan introducir más elementos de propiedad privada y mecanismos de mercado en un intento por revitalizar la economía del país. Estas medidas incluyen la autorización de banca privada, la creación de casas de cambio privadas, y la eliminación del límite de 100 trabajadores para pequeñas y medianas empresas, entre otras transformaciones. Sin embargo, el gobierno insiste en que estas reformas no significan un abandono del socialismo.
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¿Las reformas económicas en Cuba significan una transición al capitalismo?
Según Miguel Díaz-Canel, las reformas no representan una transición al capitalismo, sino un "perfeccionamiento" del modelo socialista cubano. Aunque se introducen elementos capitalistas, el gobierno asegura que la propiedad estatal seguirá siendo central en la economía y que no habrá una restauración capitalista.
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¿Cómo ha reaccionado la población cubana ante las nuevas medidas económicas?
La población cubana ha reaccionado con escepticismo y críticas a las reformas. Muchos cuestionan la capacidad de las medidas para resolver problemas crónicos como los apagones, la escasez de alimentos y la pérdida del poder adquisitivo. En redes sociales, las reacciones han incluido comentarios irónicos y dudas sobre la efectividad de las reformas.
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¿Cuál es el contexto económico actual de Cuba que motiva estas reformas?
El contexto económico de Cuba es de profunda crisis, con una proyección de caída del PIB del 6,5% en 2026, según la CEPAL, lo que la convierte en la economía de peor desempeño en América Latina por segundo año consecutivo. El país enfrenta apagones prolongados, escasez de combustibles y alimentos, y una inflación galopante, lo que ha motivado al régimen a introducir estas reformas.
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