Un nuevo movimiento telúrico sacudió este lunes por la mañana el norte de Venezuela, la misma franja costera arrasada hace cinco días por el doble terremoto que ya acumula al menos 1,450 muertos.
El temblor, registrado poco después de las 07:00 hora local (11:01:03 UTC), volvió a sembrar el pánico entre una población que aún no termina de asimilar la peor catástrofe sísmica del país en más de un siglo.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo alcanzó una magnitud de 4.6, con epicentro a 27 kilómetros al norte de Caraballeda, localidad costera del estado La Guaira, y una profundidad de 10 kilómetros.
La intensidad percibida fue de grado IV en la escala Mercalli.

Sin embargo, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) reportó una magnitud de 4.2, con epicentro a unas 6.2 millas al este de La Guaira.
La discrepancia entre ambas instituciones es técnicamente habitual: distintas redes sismológicas y metodologías de cálculo pueden arrojar valores ligeramente diferentes para un mismo evento.
El sismo más intenso desde el miércoles
Este temblor es el movimiento telúrico más intenso reportado desde el doble terremoto del pasado miércoles 24 de junio, cuando dos sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 golpearon el norte del país con apenas 39 segundos de diferencia, siendo considerados los más potentes registrados en Venezuela desde 1900.
Desde entonces, Funvisis ha contabilizado más de 400 réplicas acumuladas. Las más significativas previas a este lunes fueron una de magnitud 4.9 el viernes 27 y una de 4.8 el sábado 28. Durante la madrugada del propio lunes se registraron además dos réplicas menores, de magnitud 2.5 a las 02:47 y de 2.7 a las 06:14, antes del sacudón principal. Poco después de este, el organismo venezolano detectó un segundo evento de magnitud 2.7.
Pánico entre la población
El temblor de este lunes obligó a numerosas personas a abandonar nuevamente sus viviendas en La Guaira y Caracas.
«Se sintió bastante», declaró a la agencia AFP Ismel Díaz, residente de La Guaira, donde la destrucción acumulada por los terremotos originales es extensa: edificios reducidos a escombros o inclinados peligrosamente, con los servicios de emergencia trabajando sin descanso.
El estado de La Guaira permanece bajo control y custodia de las fuerzas militares, con más de 14,000 efectivos desplegados ante los graves colapsos de infraestructura habitacional. Entre las medidas de prevención vigentes figuran la prohibición del uso de ascensores y el corte del servicio de gas natural en zonas críticas, especialmente en Caracas.
Una catástrofe sin precedentes
El contexto humanitario en que se produce esta nueva réplica es devastador.
El balance oficial al domingo 28 de junio ascendía a 1,450 muertos y 3,238 heridos, con 12,721 familias damnificadas.
La ONU estima hasta 50,000 desaparecidos y calcula en 6.76 millones el total de personas afectadas.
El gobierno venezolano reportó que 774 edificios colapsaron total o parcialmente, 189 de ellos de forma completa.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó los daños directos en 6,700 millones de dólares, equivalentes al 6% del producto interno bruto venezolano, con un impacto total que podría alcanzar entre 10,050 y 20,100 millones.
Más de 2,200 rescatistas de 17 países trabajan contra el reloj entre los escombros, con equipos de Estados Unidos, México, Francia, España, Brasil y El Salvador, entre otros.
Washington anunció una ayuda de 150 millones de dólares.
Las autoridades venezolanas informaron que 33 personas han sido rescatadas con vida desde los terremotos
Entre los desaparecidos internacionales figuran 150 españoles, 83 portugueses y lusodescendientes, y al menos 32 cubanos concentrados en Caraballeda, Catia La Mar y Los Corales.
El USGS proyectó con un 42% de probabilidad que el número final de víctimas podría situarse entre 10,000 y 100,000 personas, una cifra que subraya la magnitud de lo que aún puede estar por confirmarse bajo los escombros.
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