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Una reflexión publicada en Facebook por el usuario Roy Perez, con texto firmado por José Luís Pérez Parra, ha golpeado la conciencia de cubanos dentro y fuera de la Isla con una pregunta que el régimen no puede responder: «Si esto era lo correcto, ¿por qué nos obligaron a esperar toda una vida para reconocerlo?».
El detonante es el paquete de 176 transformaciones económicas que el gobierno presentó el 18 y 19 de junio ante la Asamblea Nacional, expuesto por el primer ministro Manuel Marrero Cruz como el mayor intento de reforma estructural desde el Período Especial de los años 90.
Las medidas autorizan ahora lo que durante décadas estuvo prohibido o severamente limitado: tener negocios de mayor escala, asociarse, invertir, contratar trabajadores sin tope, poseer varias empresas, comerciar con el exterior, crear casas de cambio privadas e incluso comprar acciones de empresas estatales.
«Y entonces recordamos que cuando teníamos juventud, fuerza, talento, disciplina y deseos de salir adelante, muchas de esas cosas estaban prohibidas o severamente limitadas», escribe el autor del texto.
«Pensamos en los proyectos que nunca nacieron, en las oportunidades que dejamos escapar, en los años que pasaron esperando permisos, cambios o aperturas que nunca llegaban», lamenta.
La publicación no habla de errores económicos, sino de algo irreparable.
«Estamos hablando de vidas. De generaciones enteras a las que les dijeron que no se podía, para terminar reconociendo décadas después que sí se podía. De hombres y mujeres que no fracasaron porque les faltara talento o voluntad, sino porque alguien decidió por ellos hasta dónde podían llegar», señala el texto.
Esa es precisamente la herida que las 176 medidas no pueden cerrar: el tiempo. «Nadie puede devolverle a un pueblo los años que le hicieron perder. Nadie puede devolverle la juventud a una generación», concluye.
El patrón histórico que denuncia la reflexión es documentable.
Durante el Período Especial de los 90, el PIB cubano cayó un 35 % y el régimen legalizó el cuentapropismo en 1993 como medida de emergencia, solo para restringirlo en cuanto el subsidio venezolano estabilizó la economía.
En 2010, Raúl Castro amplió nuevamente algunas libertades, pero con límites estrictos: tope de 100 trabajadores, una sola empresa por persona, sectores vedados. Ahora, en 2026, con la peor crisis en décadas, el régimen levanta casi todas esas restricciones de golpe.
La crisis que fuerza la apertura es devastadora. El 89 % de la población vive en pobreza extrema, la producción alimentaria cayó un 67 % en cinco años, y más de 850,000 cubanos han abandonado la Isla desde 2022, el 77% de ellos jóvenes de entre 15 y 49 años.
El costo de vida básico supera los 96,000 pesos mensuales, mientras el salario mínimo oficial es de 3,210 pesos.
Miguel Díaz-Canel ha defendido las reformas insistiendo en que no responden a presiones externas. «Trump no manda en Cuba, ni el gobierno norteamericano manda en Cuba. Cuba es soberana», declaró.
Ante el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, el pasado viernes, añadió: «Tenía que hacerse para salvar la Revolución, para continuar la construcción socialista».
La lectura crítica es unánime entre quienes no dependen del régimen para opinar.
El economista Pedro Monreal califica las medidas de «pragmatismo tardío» y advierte que la contracción del PIB podría alcanzar el 15 % en 2026. El opositor Manuel Cuesta Morúa las resumió en tres palabras: «reformas chinas tardías».
El Departamento de Estado de Estados Unidos las calificó de «señales de humo superficiales».
Díaz-Canel prometió que las reformas permitirán a los jóvenes cubanos «hacer su proyecto de vida en Cuba sin necesidad de emigrar». Es la misma promesa que el régimen lleva décadas incumpliendo, ahora formulada ante una generación que en su mayoría ya tomó la decisión de irse.
Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba y su impacto
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué las reformas económicas en Cuba son criticadas por ser tardías?
Las reformas económicas en Cuba son criticadas por ser tardías porque durante décadas se prohibieron o limitaron las mismas medidas que ahora se presentan como soluciones. En el pasado, las restricciones económicas impidieron a generaciones de cubanos aprovechar su talento y energía para prosperar. Ahora, en una crisis severa, el régimen levanta estas restricciones, lo cual ha generado cuestionamientos sobre por qué no se implementaron antes cuando la población las exigía.
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¿Qué implican las nuevas reformas económicas en Cuba para los empresarios privados?
Las nuevas reformas económicas en Cuba permiten a los empresarios privados tener negocios de mayor escala, asociarse, invertir y contratar trabajadores sin límites, así como poseer varias empresas y comerciar con el exterior. Estas medidas abren el camino para una mayor participación del sector privado en la economía, aunque persisten preocupaciones sobre la falta de libertad política y seguridad jurídica.
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¿Cuál es la crítica principal hacia el régimen cubano en relación con las reformas?
La crítica principal hacia el régimen cubano es que las reformas no abordan el sistema sociopolítico del país, que muchos consideran la raíz de los problemas de Cuba. Aunque se han introducido cambios económicos, el control del Partido Comunista sigue siendo absoluto, sin elecciones plurales ni reconocimiento de la oposición política, lo que limita el verdadero potencial de las reformas económicas.
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¿Qué impacto tienen las reformas en la población más vulnerable de Cuba?
Las reformas económicas en Cuba han dejado a muchos ancianos y personas vulnerables sin protección adecuada. La eliminación de los subsidios universales y el enfoque en ayudas focalizadas han generado preocupación entre aquellos que no pueden acumular riquezas debido a las políticas pasadas. La pensión mínima es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, y muchos se sienten abandonados por el sistema.
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