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El presidente cubano Miguel Díaz-Canel compareció este viernes ante el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) para defender el paquete de 176 transformaciones económicas aprobadas el 18 de junio. Entre sus mensajes centrales afirmó que las reformas no responden a ninguna presión externa y que los sectores más vulnerables no quedarán abandonados con estas. Palabras tranquilizadoras, pronunciadas ante delegados sindicales de un país donde el 89% de la población vive en pobreza extrema.
Según el oficialista Cubadebate, que cubrió la intervención, el mandatario abrió su discurso con una extensa denuncia del embargo estadounidense, al que calificó como «el más prolongado de la historia», y describió el momento actual como una «economía de guerra». La realidad cotidiana de los cubanos, sin embargo, exige algo más urgente que creatividad: comida.
Sobre la autoría de las reformas, Díaz-Canel fue categórico: «Lo estamos haciendo para perfeccionarnos, para poder salir adelante, para vencer ese bloqueo, para destrozar esa idea que tiene el imperio de que nos van a rendir». Nadie las impuso desde afuera, insistió. Que la administración Trump haya firmado la Orden Ejecutiva 14380 el 29 de enero de 2026 —declarando bloqueo energético a Cuba y provocando apagones de más de veinte horas diarias— y la Orden Ejecutiva 14404 el primero de mayo, que internacionalizó las sanciones secundarias, son, al parecer, meras coincidencias cronológicas.
El Departamento de Estado de EE.UU. ya había calificado las 176 medidas aprobadas por el régimen como «señales de humo superficiales». Díaz-Canel, en cambio, las presentó como fruto de un debate popular prolongado y una decisión soberana: «Tenía que hacerse para salvar la Revolución, para continuar la construcción socialista», sentenció, sin aclarar de qué revolución habla en un país donde la producción nacional de alimentos cayó un 67% en cinco años.
Especial énfasis puso el gobernante en desmentir que los más pobres quedarán fuera del reparto de beneficios. «En las transformaciones todo lo que se aplique tiene que tener una mirada hacia los sectores más vulnerables, tener en cuenta a los jubilados. Lo que estamos buscando es beneficio, que no se acreciente la desigualdad, al contrario, que la vayamos eliminando», afirmó. Una promesa reconfortante para los jubilados cubanos, cuyas pensiones rondan los 3,300 pesos mensuales —menos de siete dólares— mientras una caja de 30 huevos en el mercado privado cuesta 3,600 pesos: más de lo que cobra un pensionado en todo un mes.
Ante esa realidad, Díaz-Canel preguntó retóricamente: «¿Eso no es socialismo? Buscar solidaridad humana, buscar solidaridad comunitaria». La respuesta, para millones de cubanos que llevan años sin ver esa solidaridad materializada en un plato de comida, probablemente sea otra.
En materia alimentaria, el gobernante apostó por la autoproducción local y llamó a abandonar la mentalidad de esperar soluciones externas: «La principal comida que nosotros comemos es la que seamos capaces de producir, participando desde el municipio, desde la comunidad. Con combustible o sin combustible». Una declaración que, leída en el contexto de los apagones que adelantaron el cierre del curso escolar por falta de combustible, adquiere un tono entre épico y surrealista.
Sobre la educación, Díaz-Canel la presentó como una conquista intacta: «Hemos hecho un esfuerzo tremendo a no cerrar el curso escolar en medio de nuestra situación. Eso es la justicia social». Lo que omitió es que el curso 2025-2026 arrancó con un déficit de miles de docentes, que el año escolar se adelantó por falta de combustible, y que la eliminación de los exámenes de ingreso universitario no fue un gesto de generosidad sino una respuesta al colapso logístico del sistema.
El mandatario también convocó a los trabajadores a ser protagonistas de la implementación, advirtiendo que «sin la participación activa de los trabajadores, las transformaciones económicas y sociales recientemente aprobadas no alcanzarán los resultados que el país anhela». Una carga adicional para cubanos que trabajan por salarios promedio equivalentes a unos 7,000 pesos mensuales en un país donde el costo básico de vida supera los 96,000 pesos al mes.
La CEPAL proyecta una caída del PIB cubano de 6,5% en 2026, la peor de América Latina por segundo año consecutivo, mientras el economista Pedro Monreal advierte que el desplome podría alcanzar el 15%. Ante ese panorama, Díaz-Canel cerró con la promesa de siempre: «No estamos resistiendo solo aguantando, estamos resistiendo creativamente. El país va a avanzar y además de eso vamos a vencer».
Preguntas frecuentes sobre las reformas económicas en Cuba y las declaraciones de Díaz-Canel
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Díaz-Canel afirma que las reformas no son por presiones de EE.UU.?
Díaz-Canel insiste en que las reformas responden a una reflexión interna y una decisión soberana del régimen cubano, y no a las presiones de EE.UU. Asegura que las medidas se implementan para perfeccionar el modelo económico y continuar con la construcción socialista, independientemente de las sanciones y presiones externas.
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¿Cuál es la situación económica actual de Cuba según las declaraciones de Díaz-Canel?
Díaz-Canel describe la situación como una "economía de guerra" debido al embargo estadounidense y la crisis energética. La producción nacional de alimentos ha caído un 67% en cinco años y el PIB podría contraerse un 6.5% este año según la CEPAL. Además, los apagones prolongados y la escasez de alimentos agravan la crisis.
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¿Cómo promete Díaz-Canel que las reformas beneficiarán a los sectores más vulnerables?
Díaz-Canel asegura que las transformaciones tendrán en cuenta a los sectores más vulnerables, incluyendo a los jubilados, y que buscan eliminar la desigualdad. Sin embargo, las pensiones actuales no cubren el costo de vida básico, lo que genera escepticismo sobre el impacto real de estas medidas en la población más pobre.
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¿Qué medidas económicas se han anunciado en Cuba recientemente?
Se han aprobado 176 transformaciones económicas y sociales, incluyendo la apertura a la inversión extranjera directa, la creación de banca privada, y la eliminación de límites para pequeñas y medianas empresas. Estas medidas buscan revitalizar la economía, aunque han sido criticadas como insuficientes y tardías.
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¿Cuál ha sido la reacción internacional a las reformas económicas en Cuba?
El Departamento de Estado de EE.UU. ha calificado las reformas como "señales de humo superficiales" que no representan un cambio real en el modelo político de la isla. Se consideran maniobras para crear la ilusión de compromiso con el cambio, sin abordar las reformas políticas que muchos consideran necesarias.
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