Dayán Martínez, un niño cubano de 10 años oriundo de Melena del Sur, provincia de Mayabeque, sigue atrapado bajo los escombros del edificio Coral Beach en Los Corales, estado La Guaira, pero en las últimas horas la familia recibió la primera noticia alentadora en casi una semana: los rescatistas lograron comunicarse con él y confirmar que está con vida junto a su amigo Samuel.
La confirmación llegó a través de Carleyns Kaina, familiar del menor, según reportó Telemundo 51.
«La información correcta es que encontraron a los niños, es decir, ya hablaron con ellos, ya saben que es Dayán y Samuel, gracias a Dios consiguieron otro camino como llegar a ellos».
Ambos menores llevan casi una semana atrapados en el sótano del edificio colapsado, desde que los dos terremotos del 24 de junio -de magnitudes 7.2 y 7.5 y separados por apenas 39 segundos- destruyeran decenas de edificios en La Guaira.
Los topos mexicanos se suman al rescate
Este martes llegaron al lugar los llamados «topos mexicanos», expertos en rescate urbano, para reforzar las labores de extracción.
En un video difundido en redes sociales se escucha a una persona decir: «Ahí llegaron los topos de México, ese que está ahí es el topo mayor, que vino por el rescate de los niños».
Los rescatistas identificaron además una nueva vía de acceso al sótano que no había sido explorada, lo que abre posibilidades concretas para llegar hasta los dos menores.
La familia cree que Dayán descendió al sótano en el momento del sismo, pues el niño estaba jugando con otros menores en el lobby cuando ocurrió el terremoto.
Según la esposa del tío del menor, «ellos llegaron como a una conclusión de que quedaron atrapados como en una concha en el sótano, como una estructura en forma de concha, y que eso los protegió».
Obstáculos que han frenado el rescate
El camino hasta los niños ha estado plagado de complicaciones desde el primer día.
Un equipo francés con perros de rastreo se retiró a unos 17 metros de profundidad por el olor a descomposición de cadáveres, sin poder avanzar hasta donde se encuentran los menores.
Una réplica de magnitud 4.6 registrada el lunes obligó a suspender las operaciones durante al menos tres horas, por protocolos que impiden el ingreso mientras haya actividad sísmica.
En distintos momentos, la familia denunció que no había ningún equipo activo en el edificio.
El padre de Dayán declaró públicamente: «Ahí no hay nadie».
La esposa del tío del niño también relató que rescatistas americanos detectaron señales de vida, pero que los menores «estaban pidiendo oxígeno porque estaban como que un poquito débiles, lógico, son desde el día miércoles hasta hoy».
La tragedia de la familia Martínez
El caso de Dayán se enmarca en una tragedia familiar devastadora.
El 27 de junio se confirmó la muerte de Vanessa Martínez, hermana del niño, y de su prima Ivana, quienes también quedaron atrapadas en el mismo edificio. El padre de ambos es un médico cubano que cumplió una misión oficial en Venezuela y decidió quedarse en el país; la madre reside en Cuba.
Desde la isla, la abuela Isolina Dávila ha realizado desesperados llamados públicos:
«Dicen que están vivos, que están vivos, como vamos a seguir demorándonos, esos niños ya llevan casi cinco días, por favor, qué más van a seguir esperando, es lo único que tengo».
En otro desgarrador testimonio, la abuela expresó: «Ya hemos perdido a dos nietecitas. Dayán es el único nieto que nos queda».
Cubanos desaparecidos en Venezuela
Según reportes extraoficiales, al menos 21 cubanos permanecen desaparecidos tras los terremotos, concentrados en Caraballeda, Catia La Mar y Los Corales.
Al menos ocho cubanos habrían fallecido, aunque el régimen solo confirmó oficialmente la muerte de tres ciudadanos.
El 29 de junio fue hallada sin vida una familia cubana de seis miembros en los edificios Oasis Beach y Resjurel, en Playa Grande.
El balance general del terremoto al 30 de junio ascendía a 1,943 fallecidos y más de 10,571 heridos, mientras la ONU estimaba hasta 50,000 desaparecidos en todo el país.
Mientras la familia aguarda con angustia el momento en que los rescatistas puedan abrirse paso hasta el sótano del Coral Beach, la esposa del tío del niño insiste:
«Hay vida ahí. Porque ellos gritaron. Tengo los videos de cuando ellos gritan y una señora los escucha que están ahí vivos».
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