
Vídeos relacionados:
Iraida Calzadilla, periodista jubilada que dedicó décadas al diario oficialista Granma del Partido Comunista y hoy se mantiene ejerciendo como profesora universitaria, publicó un encendido texto en Facebook en el que arremete contra la Unión Eléctrica (UNE) y, de manera implícita, contra el propio gobierno al que ha servido toda su vida profesional.
El texto, titulado «UNE: SE AGREGA OTRA VIOLENCIA PSICOLÓGICA», fue publicado días después del apagón masivo del 6 de julio, cuando el colapso total del Sistema Electroenergético Nacional dejó sin electricidad a 9,6 millones de personas, en el tercer apagón nacional del año.
Calzadilla describe la incertidumbre sobre el horario del «alumbrón», la imposibilidad de conservar alimentos y la nueva angustia de no saber a qué circuito pertenece cada hogar como formas de maltrato sistemático: «Vivimos en función de la espera. Atrapados en casa hasta que llegue la sudodicha. Detenido todo lo demás. No hay planes. No hay presente y no avizoramos futuro. Qué descuadre y qué desmadre».
La periodista exige rendición de cuentas sin rodeos: «UNE, ten un poco de vergüenza y da explicación a un pueblo que en mucho la merece».
El retrato que traza de la vida cotidiana en Cuba es demoledor: «La vida del cubano es terrible: no electricidad, precios astronómicos para cualquier adquisición o gestión, inviabilidad en la transferencia del dinero, ausencia de agua, falta de servicios médicos y medicinas, educación en crisis, pérdida de valores humanos y de civilidad..., en un listado espeluznante».
Para ilustrar la profundidad de la crisis, Calzadilla evoca los «incomibles y asqueantes» alimentos del racionamiento del Período Especial de los años 90 -la masa cárnica, la pasta de oca, el picadillo de cáscara de plátano- y concluye que Cuba no ha sido un laboratorio de supervivencia, sino «de la malvivencia».
Luego apunta directamente a la desigualdad que sostiene el sistema: «Ahora es más evidente que la malvivencia siempre tocó a la mayoría, no a todos. Los mismos que ahora tampoco la viven», en referencia implícita a dirigentes que exigen sacrificios sin padecerlos.
Su queja llega tras conocerse las declaraciones de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y conocido como «El Cangrejo», quien en entrevista al medio estadounidense USA Today, dijera que le duele mucho que las personas no puedan vivir como él, mientras aparecía con zapatillas Hermès, camiseta Hugo Boss y un reloj Rolex Submariner.
El remate del texto de la veterana periodista es un desafío frontal a la consigna oficial: «Quiero ver quién se atreve a pedirme más resistencia creativa desde las necesidades básicas y no tan básicas bien cubiertas».
La «resistencia creativa» ha sido durante años el concepto central con el que el gobernante Miguel Díaz-Canel exhorta a los cubanos a sobrevivir la crisis económica con ingenio.
En marzo, llegó a poner como ejemplo el uso de carbón y leña para cocinar. No fue hasta el 18 de junio, en el Pleno Extraordinario del Comité Central del PCC, que él mismo admitió que «la resistencia por sí sola no basta» y reconoció que existen «trabas que no vienen de afuera ni de bloqueos».
La voz de Calzadilla tiene un peso simbólico particular porque no proviene de la disidencia ni del periodismo independiente, sino del corazón del sistema que ella defendió y contribuyó a sostener durante décadas.
No es la primera vez que la periodista documenta en primera persona el deterioro de sus condiciones de vida. En junio de 2025, fue fotografiada esperando en el quicio de un banco para cobrar una pensión que, según ella misma denunció, ni siquiera le entregaban completa.
En diciembre de 2022, relató que pasó 20 días haciendo cola en una casa de cambio para comprar 100 dólares y no pudo hacerlo porque el gobierno cambió el sistema sin previo aviso.
Su colega Roberto Pérez Betancourt, también periodista oficialista y Premio Nacional de Periodismo, resumió en septiembre de 2025 la situación de los jubilados del sistema con una frase que resuena igual que la de Calzadilla: «Nunca imaginé mi vejez así».
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y el contexto social en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual del sistema eléctrico en Cuba?
La crisis eléctrica en Cuba es severa y persistente, con apagones que duran hasta 20 horas diarias en La Habana y más de 30 horas en otras provincias. La disponibilidad de energía es insuficiente para cubrir la demanda, lo que provoca largos cortes del suministro eléctrico en todo el país.
Publicidad
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida cotidiana de los cubanos?
La crisis energética en Cuba afecta gravemente la vida diaria al dificultar la conservación de alimentos, el acceso al agua potable y el uso de electrodomésticos. Los apagones prolongados han llevado a muchos cubanos a cocinar con carbón o leña, y han impactado negativamente en la salud mental de la población, aumentando los niveles de ansiedad y estrés.
Publicidad
¿Qué opinan los ciudadanos cubanos sobre el manejo de la crisis por parte del gobierno?
La opinión generalizada entre los ciudadanos cubanos es de frustración y descontento hacia el gobierno. Se critica la falta de soluciones efectivas y la retórica de "resistencia creativa" que promueve el régimen, mientras las condiciones de vida siguen deteriorándose. Muchas personas sienten que el gobierno no enfrenta adecuadamente la crisis y no comprende la gravedad de la situación.
Publicidad
¿Qué ha dicho el gobierno cubano sobre las críticas y la situación energética?
El gobierno cubano, a través de la Unión Eléctrica (UNE), ha desmentido rumores y comunicado que trabaja en restablecer el servicio eléctrico. Sin embargo, la respuesta oficial ha sido insuficiente para calmar el descontento, ya que los apagones continúan y la situación no mejora significativamente. La población sigue exigiendo más transparencia y soluciones reales.
Publicidad
Archivado en: