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El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, calificó de «desvergonzado» al representante de Israel durante la jornada final del debate de la Asamblea General sobre el embargo estadounidense a Cuba, celebrada el viernes.
En el tono confrontativo y acusatorio que ha caracterizado la política exterior cubana frente a las críticas, Soberón ejerció el derecho de réplica ante la delegación israelí después de que esta formulara señalamientos contra La Habana en el marco del debate titulado «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba».
«Resulta cuando menos desvergonzado que el representante de Israel, cuyo Gobierno enfrenta un rechazo sin precedentes de la comunidad internacional por el genocidio, las gravísimas violaciones del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario que comete contra el pueblo palestino, pretenda erigirse como crítico de Cuba», afirmó el diplomático.
Soberón exigió que Israel respondiera por sus propias acciones antes de señalar a otros: «En vez de pretender dar lecciones, el Estado genocida de Israel debería, antes que nada, responder por la devastación, el sufrimiento y la muerte que sus acciones han provocado en Palestina y otros territorios árabes».
Soberón acusó además a la delegación israelí de actuar como correa de transmisión de Washington: «Mientras el mundo presencia con horror la destrucción sistemática de ciudades, hospitales, escuelas y campamentos de desplazados, la delegación de Israel repite, sin un ápice de moral, un guión escrito en Washington para justificar la asfixia económica contra mi país».
El diplomático fue más lejos al referirse al vínculo entre Israel y Estados Unidos: «Su cinismo, al igual que el de su amo, parece no tener límites». El discurso ha sido destacado por la prensa oficialista cubaa
Soberón señaló que otras dos delegaciones también leyeron discursos con «pautas elaboradas en Washington», aunque prefirió no mencionarlas explícitamente «por elemental decoro».
El debate urgente fue aprobado el 7 de julio con 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones, bajo un mecanismo extraordinario que Cuba utilizó por primera vez, distinto de la votación anual de octubre.
Israel fue uno de los nueve países que votaron en contra de la apertura del debate, junto a Estados Unidos, Argentina, Costa Rica, Marruecos, República Checa, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania.
Las 30 abstenciones registradas en esta sesión representan un deterioro notable del respaldo internacional a Cuba en comparación con años anteriores: en la votación anual de octubre de 2025, el régimen obtuvo 165 votos a favor y solo 12 abstenciones, cifra que ya era entonces el respaldo más bajo en más de tres décadas.
Durante el mismo debate, el embajador estadounidense Mike Waltz respondió al régimen cubano con una frase directa: «El verdadero bloqueo es el que el régimen cubano impone a su propio pueblo».
El secretario de Estado Marco Rubio había firmado a inicios de julio un cable diplomático para presionar a gobiernos aliados y evitar que apoyaran la apertura del debate, según informó el EE.UU. al régimen cubano cara a cara.
Soberón cerró su intervención con una advertencia: «No aceptaremos jamás que quienes intentan justificar la masacre contra el pueblo palestino pretendan, al mismo tiempo, legitimar una política de castigo colectivo contra el pueblo cubano. Nuestra voz no será silenciada por quienes pretenden sustituir el Derecho Internacional por la fuerza, la impunidad y el doble rasero».
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