
El presidente Donald Trump renovó el martes su amenaza de escalar los ataques contra Irán, advirtiendo que la semana próxima serán blanco las plantas de energía y los puentes del país si Teherán no regresa a la mesa de negociaciones, según informó CNN en vivo.
«La próxima semana se pondrá realmente mal para ellos, porque la próxima semana vienen las plantas de energía. La próxima semana vienen los puentes», declaró Trump en una entrevista con Fox News, añadiendo que si Irán no llega a un acuerdo «no les va a quedar nadie».
Las declaraciones llegan tras la cuarta noche consecutiva de bombardeos estadounidenses contra territorio iraní, en una operación de siete horas que alcanzó decenas de objetivos militares cerca del estrecho de Ormuz y en zonas costeras, según el Comando Central de EE.UU.
Al menos siete militares iraníes murieron en los ataques nocturnos contra la base de Bampur, en la provincia suroriental de Sistán y Baluchistán, donde EE.UU. lanzó 13 misiles contra barracones, instalaciones de alojamiento y puestos de guardia, de acuerdo con la agencia estatal iraní IRNA.
La portavoz del gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, declaró este miércoles que más de 30 civiles han perdido la vida en los ataques estadounidenses de los últimos días.
Esta no es la primera vez que Trump amenaza con golpear infraestructura iraní. El 3 de abril de 2026, EE.UU. destruyó el puente B1 de Karaj —el más largo de Irán y de Oriente Medio—, causando al menos ocho muertos y entre 95 y 100 heridos. Trump justificó el ataque alegando que la estructura se usaba para transportar misiles balísticos.
En respuesta a aquellas amenazas, miles de civiles iraníes formaron cadenas humanas frente a plantas eléctricas y puentes para intentar protegerlos de posibles bombardeos.
El conflicto se reanudó el 8 de julio de 2026 cuando Trump declaró el fin del alto el fuego desde la cumbre de la OTAN en Ankara, alegando que Irán había atacado buques comerciales en el estrecho de Ormuz entre el 6 y 7 de julio, violando el acuerdo de tregua firmado en junio en Suiza.
Irán respondió a los últimos ataques golpeando infraestructura militar estadounidense en Kuwait, Jordania y Bahrein. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) amenazó además con cerrar más rutas de exportación de energía en la región: «La exportación de petróleo y gas de la región será para todos o para nadie».
La escalada tiene consecuencias directas sobre los mercados energéticos. Solo 17 buques comerciales transitaron el estrecho de Ormuz el martes, frente a los aproximadamente 100 que lo hacían en un día típico antes de la guerra, según la firma de análisis Kpler. El precio del Brent subió un 0,3% hasta los 85 dólares por barril este miércoles.
Expertos legales y organismos internacionales han advertido sobre los límites jurídicos de las amenazas de Trump. El general de brigada retirado Mark Kimmitt señaló a CNN que «los puentes y la infraestructura que se utilizan principalmente para apoyar a las fuerzas militares son objetivos militares legítimos», aunque aclaró que «esperemos que sigamos enfocados en los objetivos militares».
Sin embargo, Heba Morayef, directora regional de Amnistía Internacional para Medio Oriente y norte de África, advirtió que el potencial de daño civil «devastador» derivado de ataques a la infraestructura energética supone un «riesgo sustancial de que tales ataques violen el derecho internacional humanitario y en algunos casos podrían constituir crímenes de guerra».
El relator especial de la ONU sobre antiterrorismo y derechos humanos, Ben Saul, ya había condenado en marzo las amenazas de ambas partes contra infraestructura energética civil, calificando tales ataques, de llevarse a cabo, como «crímenes de guerra según el derecho internacional».
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