Residentes del reparto D'Beche, en el municipio habanero de Guanabacoa, protagonizaron este viernes un multitudinario cacerolazo en medio de la oscuridad absoluta.
Reportes en redes sociales indicaron que la comunidad acumula cinco días consecutivos sin servicio eléctrico tras una doble falla de transformadores que dejó al barrio completamente a oscuras.
El detonante fue la explosión del transformador de la zona. La Empresa Eléctrica instaló un equipo de reemplazo, pero este también estalló poco después de restablecer el servicio, dejando a los vecinos sin ninguna perspectiva de solución inmediata.
«Ya no podemos más. Nos ponen dos horas de electricidad y treinta horas de apagón. Esto no es vida. Ya no podemos soportarlo. Es inhumano lo que estamos viviendo. Aquí hay niños enfermos y personas mayores», denunciaron varios residentes del reparto, según recogió el perfil La Tijera, que compartió un video del cacerolazo protagonizado por los vecinos.
La protesta en D'Beche no es un episodio aislado.
Guanabacoa se ha convertido en uno de los focos de resistencia popular más activos de La Habana durante 2026, con una cadena ininterrumpida de cacerolazos: Las Minas en marzo, Calzada Vieja en mayo, La Hata el 8 de julio, el reparto Nalón el 11 de julio y Loma de la Pela a mediados de julio, donde se reportó presencia de agentes de la Seguridad del Estado.
El contexto nacional agrava aún más el panorama. El 29 de julio, el 74% del país quedó sin corriente simultáneamente, el nivel más alto registrado desde que se publican estadísticas energéticas en 2022.
En julio se produjeron al menos tres colapsos totales del Sistema Electroenergético Nacional, los días 6, 10 y 14 del mes.
El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, compareció ante la Asamblea Nacional el jueves y reconoció que hay comunidades con hasta 105 días consecutivos sin electricidad, atribuyendo los cortes prolongados al deterioro de transformadores y circuitos de voltaje obsoletos.
El ministro también admitió que la solución a los apagones «no tiene un camino corto» y que el sistema carece de combustible suficiente para estabilizarse, en una confesión que contrasta con la desesperación que expresan los vecinos en las calles.
La respuesta del régimen ante las protestas ha seguido un patrón sistemático de represión. La organización Cubalex documentó 38 arrestos vinculados a cacerolazos solo en junio de 2026, entre ellos seis menores de edad, y 319 eventos represivos ese mes en toda Cuba.
Mientras el gobierno no ofrece soluciones concretas, los vecinos de D'Beche continúan golpeando sus calderos en la oscuridad, sumándose a una ola de protestas que no muestra señales de detenerse.
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