Eduardo Garaicoa, cofundador del Movimiento Constitucionalista Cubano (C40), analizó en una entrevista con Tania Costa qué debieron haber hecho los manifestantes de Morón después de quemar la sede municipal del Partido Comunista el 14 de marzo de 2026, y su respuesta traza un protocolo concreto amparado en la Carta Magna de 1940.
Para Garaicoa, el incendio en sí mismo fue secundario. «La quema es más bien un acto simbólico», afirmó, señalando que lo verdaderamente decisivo habría sido aprovechar ese momento de control territorial para dar un paso jurídico y político de mayor alcance.
El experto detalló que, inmediatamente después de tomar el control de la zona, los manifestantes debían haber detenido a los funcionarios del régimen presentes en la localidad. «Ellos tenían que haber puesto bajo custodia a todos esos dirigentes, a todos esos gordos barrigones, panzones, que los están explotando, a todos los dirigentes políticos de la zona», declaró.
En cuanto a las fuerzas represivas, Garaicoa no dejó margen a la ambigüedad: «A las fuerzas represivas, si se resistían, bueno pues haberlos enfrentado, haberlos subyugado, haberlos puesto bajo custodia también».
Una vez asegurado el control total del municipio, el paso siguiente habría sido la proclamación formal. «Justamente en ese momento que tienen el control total del municipio, de la localidad, declarar oficialmente restituida la Constitución de 1940 y pasar esta información de la restitución a municipios o localidades circundantes y empezar a ampliar este dominio o predominio de la Constitución», explicó.
El proceso no terminaría ahí. Según Garaicoa, quien ejecutara esa declaración podría acudir de inmediato a la comunidad internacional. «La persona o el grupo de personas que lleven esto, que ejecuten esto, inmediatamente pueden utilizar cualquier vía de comunicación de mandar la noticia al extranjero e incluso solicitar ayuda a un gobierno extranjero para sostenerse en el poder. Así de sencillo».
El fundamento legal de todo ese protocolo, insiste Garaicoa, es el artículo 40 de la Constitución de 1940, que reconoce como legítima «la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados». «Y todo eso está amparado en el artículo 40 de la Constitución», subrayó.
En conversación con Garaicoa, Tania Costa destacó la naturaleza del movimiento que protagonizó los hechos de Morón. «Eso fue un movimiento horizontal, no había un líder ni una organización detrás de ellos», una característica que, a juicio de Garaicoa, no restaba sino que ampliaba la legitimidad de la acción, pues cualquier ciudadano o grupo podría haber ejecutado ese mismo proceso.
Las protestas de Morón del 14 de marzo comenzaron con cacerolazos y consignas de «¡Libertad!» y «abajo la dictadura», en medio de apagones prolongados y escasez aguda de alimentos. Los manifestantes se concentraron primero frente a la estación de policía y luego se dirigieron a la sede del Partido Comunista, de donde sacaron mobiliario y documentos que quemaron en la vía pública. Los hechos dejaron cinco detenidos y al menos un joven herido de bala, según reportes.
El debate sobre la vigencia de la Constitución de 1940 ha ganado fuerza en el exilio cubano durante 2026. El Movimiento C40 sostiene que esa Carta Magna nunca fue derogada legalmente, sino suspendida por la fuerza tras el golpe de Estado de Batista en 1952, y que por tanto sigue vigente de jure, lo que permitiría juzgar los crímenes de la dictadura e ilegalizar al Partido Comunista sin incurrir en retroactividad legal.
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