
La sucursal del Banco Popular de Ahorro (BPA) en Sierra de Cubitas, municipio rural de la provincia de Camagüey, lleva varios días cerrada afectando a decenas de ancianos que no han podido cobrar su pensión, según una denuncia difundida en redes sociales este martes.
El reportero independiente Jose Luis Tan Estrada afirma que la situación ha dejado a adultos mayores sin poder retirar efectivo ni cobrar sus pensiones en una localidad con escasísima infraestructura bancaria.
Sierra de Cubitas es un municipio pequeño y alejado, con una economía predominantemente agropecuaria y una presencia bancaria mínima.
Para sus habitantes, especialmente los jubilados, el cierre de cualquier sucursal equivale a quedar completamente desconectados del sistema financiero, pues no existen cajeros automáticos funcionales ni alternativas digitales accesibles para la población rural de mayor edad.
El caso se suma a un patrón que se repite en toda Cuba durante 2026. En Camagüey, los bancos llevan meses operando con horarios drásticamente reducidos: desde febrero, la atención al público se limita de lunes a viernes entre las 9:00 a.m. y la 1:00 p.m.
Esa restricción, impuesta por la crisis energética, ya había generado escenas dramáticas en la provincia: en abril, ancianos dormían en el portal de un banco en Camagüey para asegurarse un turno y poder cobrar al día siguiente.
La situación no es exclusiva de Camagüey. En julio, una sucursal del BPA en Holguín cerró sus puertas a las 3:00 p.m. dejando a decenas de adultos mayores sin cobrar, pese a contar con electricidad, efectivo y conexión disponibles. Ese mismo mes, enormes colas de jubilados colapsaron bancos en Santiago de Cuba, mientras en La Habana se registraron empujones y caos mientras los pensionados esperaban turno.
El colapso del sistema bancario cubano en 2026 responde a una combinación de factores estructurales: apagones prolongados que inutilizan los sistemas informáticos, escasez crónica de efectivo que pone en jaque el pago de salarios y pensiones, y la sobrecarga de las pocas sucursales que logran abrir.
La propia prensa oficial admitió en julio el fracaso del sistema de pagos por transferencia, que el régimen había promovido como alternativa al efectivo.
El gobierno ha intentado paliar la crisis con medidas de alcance limitado: un plan piloto para pagar pensiones en centros comerciales y a domicilio en cuatro municipios habaneros, y la designación de negocios locales como responsables de pagar jubilaciones en algunos territorios.
Ninguna de estas iniciativas ha llegado a municipios rurales como Sierra de Cubitas ni ha resuelto el problema de fondo.
El propio Banco Central de Cuba reconoció públicamente en julio que los jubilados deben madrugar para poder cobrar sus pensiones, una admisión que retrata la magnitud del deterioro de un sistema que no ofrece soluciones reales a los más vulnerables.
Vídeos relacionados:
Archivado en: