
En el 35.º aniversario de la independencia de Ucrania, el presidente Volodimir Zelenski lanzó este lunes un desafío directo al Kremlin desde su discurso oficial del Día de la Independencia, con un balance demoledor de las pérdidas rusas tras más de cuatro años de guerra a gran escala.
El mensaje más contundente del mandatario ucraniano fue una interpelación directa a Vladimir Putin y a las fuerzas invasoras: «Ustedes querían arrebatarnos toda nuestra Ucrania, toda nuestra tierra; a cambio, perdieron sus refinerías, su flota, sus ingresos y toda una generación que enviaron a la picadora de carne».
Zelenski subrayó que la resistencia ucraniana lleva ya 1,643 días desde la invasión a gran escala del 24 de febrero de 2022, y que Rusia ha fracasado en cada uno de sus cálculos fundamentales.
«Putin espera que estemos cansados. Nosotros sabemos que él es mortal. Nunca nos entendió. Y ahora ya no tendrá tiempo de hacerlo», afirmó el presidente ucraniano en un tono que combinó la dureza militar con la reivindicación de la identidad nacional.
El discurso se pronunció horas después de que Rusia atacara territorio ucraniano con dos misiles Oniks, seis misiles Kh-31P/Kh-59 y 143 drones, causando al menos ocho muertos y 43 heridos en 22 localidades. La defensa aérea ucraniana logró derribar 109 de esos drones.
Lejos de rehuir el balance militar, Zelenski lo convirtió en el eje de su discurso. Destacó los ataques ucranianos contra refinerías rusas —que según análisis independientes e informes de inteligencia han llegado a afectar a más de una veintena de las principales refinerías del país—, generando una crisis de combustible que llevó al propio mandatario a ironizar: «El jefe de Rusia lleva veintisiete años hablando de grandeza, mientras Rusia hace cola para conseguir gasolina».
Sobre la destrucción de la flota rusa en el Mar Negro mediante drones navales, Zelenski fue igualmente contundente: «El enemigo tenía una flota y se está convirtiendo en chatarra. Pero tenemos que hundir más».
El presidente también hizo un recuento de los ataques de largo alcance que han llegado a Moscú, Tuapsé, Tula, Riazán, Omsk y decenas de otros puntos en territorio ruso, y anunció que el misil «Flamingo» debe dejar de ser un arma excepcional para convertirse en un instrumento de uso masivo.
En relación con el empleo de los Flamingos (flamencos, en español) para ataques en profundidad contra objetivos militares rusos, Zelenski también usó palabras cáusticas al pedir el aumento de su producción: «Tienen que invernar en Rusia».
En el plano diplomático, Zelenski celebró que Washington haya abandonado sus ilusiones sobre las intenciones de paz de Moscú, y exigió sanciones más severas: «Hacen falta, por fin, sanciones que los hagan aullar». También interpeló directamente a China, pidiéndole que deje de guardar silencio ante las amenazas nucleares rusas y que demuestre su liderazgo como civilización.
Zelenski rechazó de plano cualquier cesión territorial, descartando que Ucrania entregue el Donbás: «Rusia aplaza constantemente las fechas en las que supuestamente tomarán toda la región de Donetsk. Seguirá aplazándolas».
El discurso incluyó también un reconocimiento al complejo industrial de defensa ucraniano, que opera las 24 horas del día produciendo decenas de miles de sistemas robóticos terrestres que, según Zelenski, ya han salvado miles de vidas de soldados en el frente.
Ucrania derriba actualmente más del 90% de los drones Shahed rusos, cifra que el presidente presentó como prueba de que los problemas que parecían insuperables tienen solución.
El mandatario cerró su alocución con una promesa que resumió el tono de toda la jornada: «Querían que nosotros desapareciéramos del mapa; ahora son ustedes quienes no están en la agenda internacional de la civilización del futuro».
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