
A días del inicio del curso escolar 2026-2027, fijado para el 1 de septiembre, la activista cubana Thais Mailén Franco Benítez lanzó una pregunta que resume el sentir de miles de familias en la isla: «¿Ustedes creen que después de más 30 horas sin corriente, los profesores y los alumnos puedan rendir en una clase?»
En su publicación de Facebook, Franco fue directa al enumerar las carencias que hacen casi imposible un regreso normal a las aulas: «No hay corriente, no hay agua, no hay comida, no hay salud». La activista subrayó que docentes y estudiantes «tienen que enfrentar una realidad cada vez más difícil, donde estudiar, enseñar y hasta llegar a la escuela se convierte en un desafío diario».
El cuestionamiento de Franco no quedó sin respuesta. Decenas de cubanos compartieron sus propias experiencias en los comentarios, dibujando un panorama de precariedad que el régimen prefiere ignorar.
Verónica C. Barrios explicó que su hija asiste a clases únicamente porque su zona está conectada al circuito eléctrico de un hospital, pero que la situación tiene condiciones: «Cuando no hay corriente: no va. Cuando no hay agua: no va. Cuando no tengo nada que darle para desayunar: no va. Cuando no tengo nada para darle de merendar, o dinero para que se compre merienda: no va».
Yunia Avila, madre de un estudiante de secundaria, fue aún más contundente: «Lleva más de un mes durmiendo en el piso sin agua apenas y va porque él quiere, porque de mi parte no va».
Rina Gutiérrez resumió lo que muchos piensan: «En estas condiciones ni un niño aprende ni un maestro puede estar en condiciones de impartir una clase. Hambre, calor, sin contar con ningún tipo de comodidades... no creo que pueda ser posible».
El telón de fondo energético es devastador. El pasado 27 de agosto, por ejemplo, la crisis eléctrica dejaba sin electricidad al 65% de la isla, con apagones que en algunas zonas superaron las 30 horas consecutivas durante este mes.
A esa crisis energética se suma un déficit docente que el régimen no ha podido resolver: al menos 24,000 plazas de maestros sin cubrir en todo el país, equivalente al 12,5% del total. Solo en Camagüey, el curso arrancará con casi 3,000 vacantes docentes para atender a más de 95,000 estudiantes en 690 escuelas.
Ante la magnitud de la crisis, el Ministerio de Educación admitió condiciones «excepcionales» y anunció medidas de emergencia: reducción de horas lectivas, flexibilización del uso del uniforme —cuya producción apenas cubriría al 20% del alumnado— y la posibilidad de que un solo profesor atienda varias instituciones. Las universidades, por su parte, comenzarán con esquemas híbridos o semipresenciales según la disponibilidad energética de cada territorio.
No es la primera vez que la crisis energética golpea al sistema educativo. En mayo de 2026, el gobierno adelantó el fin del curso 2025-2026 por falta de combustible y suspendió los exámenes de ingreso universitario, reemplazados por asignación según el índice académico del preuniversitario.
Tony Cabrera, otro cubano que comentó la publicación de Franco, apuntó hacia una posible respuesta colectiva: «La solución está en manos de los padres de los alumnos y de los profesores: unirse y decir que en estas condiciones es difícil el aprendizaje e impartir conocimientos».
La pregunta de Franco sigue sin respuesta oficial: «¿Cómo se supone que comience un nuevo curso escolar en estas condiciones?»
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Educativa y Energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo afecta la crisis energética al sistema educativo en Cuba?
La crisis energética está afectando gravemente la capacidad de enseñanza y aprendizaje en Cuba. Con apagones que superan las 30 horas consecutivas en algunas zonas, tanto estudiantes como profesores enfrentan dificultades extremas para asistir a clases. La falta de electricidad se suma a la escasez de agua y alimentos, impidiendo condiciones mínimas para un entorno educativo adecuado.
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¿Cuál es el déficit de profesores en las escuelas cubanas?
El sistema educativo cubano enfrenta un déficit de al menos 24,000 maestros, equivalente al 12.5% de las plazas previstas. Esta carencia afecta de manera significativa la calidad de la educación, ya que en muchas escuelas un solo profesor debe atender a múltiples instituciones, y en provincias como Camagüey, el curso comenzará con casi 3,000 vacantes docentes.
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¿Qué medidas ha tomado el régimen cubano para enfrentar la crisis educativa?
El régimen cubano ha admitido condiciones "excepcionales" y ha anunciado medidas de emergencia. Estas incluyen la reducción de horas lectivas, la flexibilización del uso del uniforme escolar y la posibilidad de que un solo profesor atienda varias instituciones. Sin embargo, estas medidas son insuficientes frente a la magnitud de la crisis y han sido recibidas con críticas por parte de la población.
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¿Por qué algunas madres cubanas se niegan a enviar a sus hijos a la escuela?
Muchas madres cubanas se niegan a enviar a sus hijos a la escuela debido a la falta de condiciones mínimas. La ausencia de electricidad, agua potable y alimentos adecuados hace que muchos padres consideren que el ambiente escolar no es seguro ni propicio para el aprendizaje. Además, existe el riesgo de que los niños no puedan descansar adecuadamente debido a las condiciones extremas.
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