
Artistas y residentes de Miami se concentraron el viernes frente a la Torre de la Libertad para exigir que se revierta la cesión del terreno público donde se proyecta construir la Biblioteca Presidencial de Donald Trump, en una protesta que puso en el centro del debate el valor histórico del edificio para el exilio cubano.
El acto fue encabezado por el Dr. Marvin Dunn y el artista local Danny Fila, coorganizador de la manifestación, quienes reclamaron que el suelo permanezca destinado a fines educativos y comunitarios.
«Esta propiedad pertenece al público, a los estudiantes de Miami Dade College y a la historia de esta ciudad. Regalar terreno educativo público para una empresa comercial y el proyecto de legado privado de un presidente en ejercicio es ilegal, inconstitucional y una traición a la confianza pública», declaró Dunn.
Fila apuntó directamente al peso simbólico del lugar para la diáspora cubana: «Es totalmente irrespetuoso para todos los inmigrantes construir una empresa comercial directamente sobre el terreno conectado a nuestro símbolo de libertad más preciado, especialmente para la diáspora cubana».
La Torre de la Libertad no es un edificio ordinario para el exilio. Construida en 1925 como sede del periódico The Miami News, fue reconvertida en 1962 en el Centro de Refugiados Cubanos, donde el gobierno federal procesó y asistió a más de 500,000 cubanos que escapaban del régimen de Fidel Castro hasta 1974. Por eso es conocida como el «Ellis Island del Sur».
Declarada Monumento Histórico Nacional en 2008, reabrió como museo en septiembre de 2025 tras una restauración de 65 millones de dólares.
El terreno en disputa es una parcela de 2,63 acres adyacente a la Torre, actualmente usada como estacionamiento, transferida a la Donald J. Trump Presidential Library Foundation por el precio simbólico de diez dólares.
El tasador del condado de Miami-Dade la valoró en entre 66 y 67 millones de dólares, aunque expertos citados en la demanda estiman su valor real en hasta 360 millones de dólares.
La operación arrancó en septiembre de 2025, cuando Miami Dade College votó ceder la parcela al estado de Florida y el gobernador Ron DeSantis aprobó su traspaso a la fundación de Trump. Tras varios intentos judiciales fallidos de bloquear la operación, la propiedad quedó en manos de la fundación en febrero de 2026.
Dunn y otros residentes presentaron en mayo una demanda federal contra Trump, Miami Dade College y DeSantis alegando que la cesión viola la Cláusula de Emolumentos Domésticos de la Constitución, que prohíbe a los estados otorgar beneficios financieros a un presidente en ejercicio.
En septiembre, el juez federal Rodolfo A. Ruiz II paralizó el proceso al aceptar que las defensas de inmunidad presidencial deben resolverse antes de que el caso pueda avanzar.
Mientras tanto, el proyecto sigue adelante. Trump reveló en marzo los diseños mediante un video de inteligencia artificial: una torre de 47 pisos —número que alude a su condición de 47.º presidente— con réplica del Despacho Oval, estatua dorada y un avión presidencial en el vestíbulo.
El propio Trump confirmó el componente comercial: «Este concepto podría ser una oficina, pero lo más probable es que sea un hotel con un hermoso edificio debajo».
El autor del diseño es el arquitecto cubanoamericano Willy Bermello, quien llegó a Miami a los nueve años con cinco dólares y pasó por la propia Freedom Tower al arribar al país.
Bermello estima que las obras comenzarán a finales de 2027 y que el complejo estará listo entre 2029 y 2030, una vez que Trump haya dejado la Casa Blanca.
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