
Donald Trump lanzó este sábado una nueva propuesta de rebautizo geográfico: durante un mitin en Clarksville, Tennessee, sugirió renombrar el océano Atlántico o el Pacífico como «océano Trump» o «el océano de las Américas», en tono jocoso y entre risas y aplausos del público asistente.
«Necesitamos un río y necesitamos un océano. Así que he estado pensando en el Atlántico o en el Pacífico. Lo llamaremos océano Trump u océano de las Américas», declaró el mandatario, según recogió la agencia EFE.
La ocurrencia no vino acompañada de ninguna orden ejecutiva ni procedimiento administrativo formal, pero sí de una justificación: Trump argumentó que Estados Unidos necesita un océano y un gran río a su nombre, en alusión directa a los renombramientos geográficos que ya ha impulsado desde el inicio de su segundo mandato.
«Antes de irme, creo que deberíamos tener un océano. Y necesitamos un gran río», añadió.
En el mismo acto, Trump descartó cambiar el nombre del río Hudson —que atraviesa Nueva York y lleva el apellido del explorador Henry Hudson— con una frase que arrancó risas: «Hizo un buen trabajo preparando ese lío hace mucho tiempo». También rechazó renombrar el río Misisipi.
«Podría decir las cosas más estúpidas y ustedes aplaudirían», dijo también el mandatario en el mitin celebrado este sábado en el F&M Bank Arena.
La propuesta del océano se inscribe en una pauta sistemática de rebautizos que Trump ha impulsado desde enero de 2025. El primero y más sonado fue el del Golfo de México, convertido en «Golfo de América» mediante orden ejecutiva el 20 de enero de 2025, su primer día en el cargo.
Trump llegó a revelar que había considerado llamarlo «Golfo de Trump», pero lo descartó porque, según sus propias palabras, «no quedaría muy bien».
El segundo cambio formalizado llegó el 27 de agosto de 2026, cuando Trump firmó una orden ejecutiva para rebautizar el lago Ontario como «Lake America», un cuerpo de agua compartido con Canadá.
La respuesta canadiense fue contundente: el primer ministro Mark Carney afirmó que los canadienses lo seguirán llamando «Lake Ontario ahora y siempre», mientras que el premier de Ontario, Doug Ford, instaló un cartel gigante en la ribera canadiense con el mensaje «Lake Ontario. Now and Always». El primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, calificó la decisión de «verdadera tontería».
Entre los cambios solo sugeridos —sin respaldo ejecutivo— figuran también renombrar el estado de Nuevo México como «Nueva América», propuesta que el propio Trump reconoció requeriría consulta ciudadana y reforma constitucional estatal, y convertir el Estrecho de Ormuz en el «Estrecho de Trump», lanzada a comienzos de septiembre.
Las reacciones internacionales a esta política han sido de rechazo generalizado. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ironizó con la posibilidad de llamar a Estados Unidos «América Mexicana» tras el cambio del Golfo.
Ningún organismo internacional ha adoptado ninguna de las nuevas denominaciones impulsadas por Trump. Google y Apple aplicaron «Gulf of America» únicamente para usuarios dentro de Estados Unidos, manteniendo «Gulf of Mexico» para el resto del mundo.
El presidente estadounidense tiene potestad para ordenar cambios en los nombres que usan las agencias federales, pero esa facultad no alcanza a otros países, a los estados de la Unión ni a los organismos internacionales, lo que convierte estos rebautizos en gestos de alcance administrativo interno, por más que generen titulares en todo el «planeta Trump».
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