
Diosdado Cabello, ministro del Interior del régimen chavista y uno de los hombres más poderosos de Venezuela, estaría colaborando con agencias de inteligencia y la Fiscalía de Estados Unidos, según una revelación del periodista David Alandete en el diario español ABC.
De acuerdo con fuentes anónimas vinculadas a los servicios de inteligencia estadounidenses citadas por Alandete, esa colaboración habría comenzado desde el 3 de enero de 2026, fecha en que fue capturado Nicolás Maduro. La información no ha sido confirmada oficialmente por el Departamento de Justicia ni por ninguna fuente gubernamental pública.
Según la misma publicación, Cabello sería la persona identificada como «CC-1» —coconspirador número uno— en la acusación federal ampliada presentada el 8 de octubre por un gran jurado de Nueva York contra Maduro y su esposa Cilia Flores, que incluye cargos de narcotráfico, narcoterrorismo, tortura y uso de armas. Esta identificación tampoco ha recibido confirmación oficial.
El plan diseñado desde Washington contemplaría dos escenarios para Cabello: su detención y extradición a EE.UU. si no coopera, o su traslado a un tercer país si mantiene la colaboración activa en una transición política.
Alandete precisó en su columna: «No consiste necesariamente en detenerlo y traerlo a Estados Unidos. Si continúa colaborando, podría ser sacado de Venezuela y trasladado a un tercer país. Mi fuente señala dos destinos, Turquía o Qatar. Y hay un avión».
Las fuentes apuntan además a la existencia de una aeronave identificada que habría realizado vuelos entre Turquía y Catar, y que ya habría sido utilizada para trasladar personas del entorno de Cabello y recursos de su propiedad fuera de Venezuela.
El diario ABC había informado previamente sobre la salida de dos hijos de Cabello del país, movimientos que se interpretan como parte de los preparativos de una eventual evacuación.
Los antecedentes judiciales de Cabello con EE.UU. son extensos. En marzo de 2020, el Departamento de Justicia lo acusó formalmente de conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos relacionados con armas, señalándolo como figura central del llamado «Cartel de los Soles» en coordinación con las FARC.
Los expedientes federales también lo acusan de supervisar torturas a través del SEBIN y la Dirección General de Contrainteligencia Militar, y de viajar personalmente a pistas clandestinas controladas por el ELN en la frontera colombo-venezolana para garantizar el tráfico de cocaína. La recompensa por su captura fue elevada a 25 millones de dólares en enero de 2025 y seguía vigente meses después.
La revelación llega en medio de una ofensiva judicial sin precedentes contra la cúpula chavista. Desde la captura de Maduro, el gobierno venezolano encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha entregado a la justicia estadounidense al menos a dos personas vinculadas al régimen: Alex Saab, trasladado a EE.UU. en mayo de 2026, quien se declaró no culpable de lavado de dinero, y el empresario Álvaro Pulido Vargas, acusado de contratos fraudulentos por más de 2,000 millones de dólares.
Bloomberg señaló este martes que Tareck El Aissami y Maikel Moreno podrían ser las próximas entregas, aunque sin confirmación oficial de fechas ni acuerdos concretos.
Consultado por Alandete sobre el futuro judicial de las figuras del régimen venezolano, el presidente Donald Trump fue directo: «Maduro ha sido imputado nuevamente. Hay muchas personas en el régimen venezolano que han sido imputadas. Bueno, esto va a seguir adelante, pero él hizo cosas muy malas. Nosotros logramos algo muy bueno en Venezuela».
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