
Tras unas siete horas de deliberación y en medio de una enorme tensión en la sala, un jurado de Miami-Dade recomendó este martes 20 de octubre la pena de muerte para Alberto Sierra, el cubano de 42 años que confesó haber asesinado a su esposa, Gladys Machado, y a las dos hijas pequeñas de ella, Julia y Daniela Padrino, en noviembre de 2012.
La decisión llegó casi 14 años después del triple crimen y estuvo marcada por la angustia de los familiares de las víctimas. Michael Padrino Jr., el hijo sobreviviente de Machado, temblaba mientras esperaba conocer la recomendación del jurado, según reportó la prensa local.
Antes de la lectura, la jueza Marisa Tinkler Mendez pidió mantener la compostura en la sala. Entonces se conocieron las votaciones, una por cada víctima:
- Gladys Machado, de 29 años: 11 votos a favor de la pena de muerte y uno en contra.
- Julia Padrino, de seis años: unanimidad de los 12 jurados a favor de la pena capital.
- Daniela Padrino, de tres años: ocho votos a favor y cuatro en contra.
Los tres resultados alcanzaron el mínimo exigido por la legislación de Florida para recomendar la pena de muerte.
Sin embargo, la recomendación no constituye todavía una sentencia definitiva. La decisión final corresponde a la jueza, quien celebrará una audiencia el próximo 2 de noviembre.
Siete horas de espera y un hijo sobreviviente visiblemente angustiado
La jornada de este martes estuvo dedicada a la deliberación del jurado, después de varias semanas de testimonios y de los alegatos finales presentados el lunes por la fiscalía y la defensa.
Según relató Univision Miami, transcurrieron aproximadamente siete horas antes de que los jurados comunicaran su decisión. Los instantes previos al anuncio fueron de máxima tensión.
Entre las personas presentes estaba Michael Padrino Jr., quien tenía apenas cinco años cuando perdió a su madre y a sus dos hermanas. Ahora, con 19 años, esperaba conocer el castigo recomendado para el hombre que había confesado los asesinatos.
La crónica televisiva describió al joven temblando, con una angustia evidente, mientras aguardaba el resultado. La jueza pidió mantener el orden y la compostura antes de proceder a la lectura.
El crimen que conmocionó a Miami-Dade
Los hechos ocurrieron el 10 de noviembre de 2012 en el barrio de Flagami. Sierra y Machado, en proceso de separación, habían salido ese día con las niñas al Mall of the Americas.
En el estacionamiento, una llamada de un hombre a Machado desató los celos de Sierra, quien llevó a la familia bajo amenaza a la vivienda que habían compartido.
Allí ató las manos de Machado con una cuerda de nailon, la torturó para obtener la contraseña de su teléfono y la asfixió con una bolsa de plástico de la cadena Sedano's.
Luego mató a Julia, que había presenciado la muerte de su madre, y a Daniela, que estaba dormida.
La fiscalía sostiene además que Sierra agredió sexualmente los cadáveres de Machado y Julia.
Los tres cuerpos fueron hallados tres días después dentro de un armario del dormitorio principal, tras la alerta de un vecino por el olor a descomposición.
Sierra fue arrestado el 19 de noviembre de 2012 y confesó los crímenes ante el detective al ser confrontado con evidencias de ADN.
En su grabación, describió cómo mató a Julia: «Vio que su mamá estaba muerta y empezó a llorar y a gritar. Agarré la bolsa de Sedano's y se la puse en la cara».
El desarrollo del juicio: testimonios y un jurado apartado
Casi 14 años después del crimen, Sierra se declaró culpable en agosto de 2026 de tres cargos de asesinato en primer grado, tres de secuestro, dos de abuso de cadáver y allanamiento de morada armado, sin acuerdo con la fiscalía.
El momento más impactante llegó cuando Michael Padrino Jr., el hijo sobreviviente, hoy de 19 años, confrontó directamente al acusado en la sala: «¡Tú! ¡Tú te las llevaste! ¡Sabes que lo hiciste. Sabes lo que hiciste!».
Padrino tenía cinco años en 2012 y se salvó porque ese día se había quedado con su bisabuela viendo «Caso Cerrado».
Ante el jurado, describió el vacío que dejaron las víctimas: «Se suponía que íbamos a tener más tiempo juntos, más cumpleaños, más fiestas, más días en que no pasaba nada importante».
Durante el proceso también fue apartado un miembro del jurado por el impacto emocional del caso: el hombre, sobreviviente de cáncer, reportó que no podía dormir y que el proceso lo afectaba a él y a su cónyuge.
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