
El Gobierno de Estados Unidos autorizó excepcionalmente el suministro de combustible y otros insumos a las instalaciones mineras de níquel y cobalto de Moa, en Holguín, operadas por la empresa canadiense Sherritt International en asociación con el Estado cubano, pese a las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump.
La autorización fue concedida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro estadounidense y permitirá comprar, transportar y entregar combustible, fuelóleo y azufre destinados a la operación minera.
Según informó Sherritt este martes 20 de octubre, la licencia constituye el primer paso de un proceso que podría permitir la reanudación de sus actividades en Cuba, suspendidas desde mayo debido al endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
Sin embargo, el permiso no autoriza todavía el reinicio de la producción de níquel y cobalto. La empresa necesita obtener una segunda licencia de emergencia de Washington, que continúa tramitando.
¿Qué autorizó exactamente Estados Unidos?
La licencia concedida por la OFAC permite realizar las operaciones comerciales necesarias para abastecer de combustible, fuelóleo y azufre a Moa Nickel, la empresa vinculada al complejo minero que Sherritt comparte con la estatal cubana General Nickel Company.
También protege las transacciones autorizadas de bancos, operadores marítimos, compañías de seguros y otros proveedores que participen en el suministro.
La minera canadiense explicó que ya trabaja en la organización del primer cargamento, cuyo envío está previsto para el último trimestre de 2026.
No obstante, el comunicado no especifica la cantidad de combustible autorizada, su país de procedencia, el proveedor ni la fecha exacta en que llegará a Cuba.
La autorización tampoco supone un levantamiento general de las sanciones estadounidenses ni permite extender esos suministros a otros sectores de la economía cubana.
Sherritt espera que el combustible permita cubrir necesidades esenciales de sus instalaciones y preparar las condiciones para una eventual reactivación.
La compañía también necesita recuperar la producción en su refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá, donde se procesaba parte del material procedente de Moa.
Sherritt acuerda pagar a una empresa estadounidense que reclama propiedades confiscadas en Cuba
En el anuncio Sherritt dijo que consiguió un acuerdo con Moa Bay Mining Co., empresa que posee una reclamación certificada en Estados Unidos por propiedades mineras confiscadas por el régimen de Fidel Castro en 1960.
Sherritt reveló que ambas compañías firmaron el 23 de septiembre un acuerdo provisional mediante el cual Moa Bay Mining acepta los envíos de combustible a las instalaciones cubanas.
A cambio, recibirá pagos por ese consentimiento, que serán asumidos por Sherritt o por terceros en su nombre.
La empresa reclamante también se comprometió a no presentar demandas bajo la Ley Helms-Burton contra los participantes en los suministros autorizados.
La OFAC concedió una autorización adicional para permitir el cumplimiento de ese acuerdo.
El entendimiento tiene especial importancia porque las instalaciones mineras de Moa se encuentran vinculadas a propiedades nacionalizadas durante los primeros años de la Revolución cubana.
La reclamación certificada de Moa Bay Mining por esas propiedades asciende a aproximadamente 88.3 millones de dólares, sin incluir los intereses acumulados.
Sherritt no reveló cuánto pagará a la compañía por autorizar los envíos ni si el acuerdo contempla futuras negociaciones sobre las propiedades confiscadas.
Un inversor vinculado a un exfuncionario de Trump, detrás de las negociaciones
La obtención de la licencia se produjo en coordinación con Gillon Capital, una firma de inversión estadounidense vinculada al empresario texano Ray Washburne, quien dirigió la Corporación de Inversión Privada en el Exterior durante el primer mandato de Donald Trump.
En mayo pasado, Sherritt anunció negociaciones con Gillon Capital para una operación que permitiría a la firma estadounidense adquirir el control del 55% de las acciones ordinarias de la minera canadiense.
La compañía confirmó ahora que las solicitudes de licencias a la OFAC fueron preparadas y presentadas en estrecha colaboración con ese potencial inversor.
Según el comunicado, Washington concedió el permiso de combustible mientras ambas partes continúan solicitando las autorizaciones necesarias para una operación financiera más amplia.
De concretarse, el acuerdo supondría la entrada de capital estadounidense en la empresa canadiense que mantiene una asociación minera con el Estado cubano desde hace más de tres décadas.
La compañía canadiense reconoció en su nuevo comunicado que continúa enfrentando graves problemas de liquidez y que necesita financiación adicional para cumplir sus obligaciones con proveedores y acreedores.
También advirtió de una incertidumbre significativa sobre su capacidad para mantenerse operativa si no consigue una recapitalización.
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