
Una pasajera que contrató un pasaje con Pedrocarr S.R.L. —mipyme cubana de transporte interprovincial— denunció en el grupo de Facebook «Cubanos en Madrid» haber viajado durante 25 horas en un ómnibus arrendado con el parabrisas completamente destrozado y remendado con cinta adhesiva, tras pagar 65 euros por el servicio.
Las imágenes difundidas muestran el parabrisas del vehículo —identificado con el letrero «ÓMNIBUS ARRENDADO» en su parte frontal— con múltiples fracturas radiales y concéntricas, fragmentos de vidrio laminado colgando y un punto de impacto central desde donde irradian las grietas, mientras se distinguen pasajeros en el interior del autobús blanco.
Una conversación de WhatsApp con el contacto de la empresa, revela además las dificultades operativas que enfrentaba Pedrocarr en ese momento: «Buenas tardes, en estos momentos no tenemos mas carros disponibles en la zona de Bayamo o Santiago, deje ver que otra gestión puedo hacer. Los ómnibus todos están en sentido contrario».
El cobro en euros responde al modelo de negocio de Pedrocarr, orientado principalmente a la diáspora cubana que financia los viajes de sus familiares en la isla a través de su plataforma de reservas en línea, donde los pasajes se abonan mediante tarjetas Visa o MasterCard internacionales.
A finales de 2025, la empresa protagonizó episodios de violencia en carretera: dos de sus ómnibus fueron apedreados en menos de una semana, uno en Vado del Yeso —entre Las Tunas y Bayamo— y otro en Contramaestre, Santiago de Cuba.
La denuncia contra Pedrocarr se produce en el marco de una crisis estructural del transporte interprovincial cubano: de una flota estatal de 558 ómnibus, solo 219 estaban operativos en diciembre de 2025 —aproximadamente el 39%—, cuando se necesitan al menos 320 para cumplir la programación nacional.
Ante ese colapso, el Ministerio del Transporte redujo desde junio de 2026 las rutas de Ómnibus Nacionales a tres salidas semanales entre La Habana y las cabeceras provinciales, y a una sola salida semanal hacia Manzanillo y Baracoa.
En ese vacío, empresas privadas como Pedrocarr —fundada en abril de 2022 con sede en Las Tunas y con una flota de 34 ómnibus en febrero de 2026, entre propios y arrendados a la Empresa de Ómnibus Nacionales— han ganado protagonismo, pero también han acumulado quejas que apuntan a condiciones de seguridad inaceptables.
La normativa cubana exige que los vehículos circulen con el parabrisas en buenas condiciones y con visibilidad adecuada, lo que convierte en especialmente grave la denuncia de un ómnibus que completó 25 horas de ruta con el cristal fracturado y remendado con cinta adhesiva, con pasajeros a bordo.
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