
El jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, se reunió este lunes con el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur (SOUTHCOM), en un encuentro que la propia Embajada resumió con una frase escueta pero cargada de significado: «Mucho de qué hablar sobre Cuba».
La reunión llega apenas dos días después de una campaña coordinada de presión sobre el régimen cubano protagonizada por el secretario de Estado Marco Rubio, la CIA y el propio SOUTHCOM, que llamaron abiertamente a los cubanos a colaborar con la inteligencia estadounidense para impulsar un cambio político en la isla.
El general Donovan había publicado el viernes en la cuenta oficial del Comando Sur un mensaje directo a los cubanos: «El futuro de Cuba pertenece a quienes actúan. Aprovechen el momento y construyan el cambio que desean ver. No más promesas rotas, corrupción rampante, ni tolerar una clase élite que vive en el lujo mientras los ciudadanos son ignorados. Ahora es el momento».
Ese mismo fin de semana, la CIA publicó una guía operacional de siete pasos en español para que los cubanos pudieran contactar con la agencia de forma segura. Rubio había pedido el sábado que lo hicieran «de forma discreta».
El encuentro de este lunes no es el primero entre Hammer y el alto mando del SOUTHCOM. A lo largo de 2026, el diplomático se ha reunido con el Comando Sur en múltiples ocasiones: en enero con el entonces jefe Evan L. Pettus, en febrero repitió el encuentro, en marzo se reunió individualmente con Donovan y en mayo participó junto a Rubio y Donovan en la Conferencia de Jefes de Misión en la sede del SOUTHCOM en Doral, Florida.
Esta cadena de reuniones refleja la relevancia estratégica de Cuba para Washington. En agosto de 2026, el New York Times reveló la creación de una fuerza de tarea secreta de la CIA dedicada exclusivamente a la isla, elevada a la misma categoría que China, Irán y Rusia. A ello se suma un reporte de CBS News de septiembre, según el cual la Reserva del Ejército evaluaba la disponibilidad de unidades de policía militar, personal médico, ingenieros y capacidades logísticas para el Comando Sur en un plazo de entre 90 y 120 días. Aunque el documento interno examinado no mencionaba a Cuba, funcionarios estadounidenses vincularon la solicitud con la planificación militar sobre la isla. El reporte no confirmó órdenes de despliegue ni una operación militar autorizada.
El contexto inmediato de este nuevo encuentro incluye también el hostigamiento sistemático del régimen cubano contra Hammer. El diplomático ha sido blanco de actos de repudio organizados por el Estado cubano durante sus visitas a activistas y opositores en toda la isla.
El episodio más reciente ocurrió el 6 de octubre, cuando Hammer visitó a la activista Anna Bensi en Alamar, La Habana, y un grupo de personas lanzó consignas contra él frente al edificio. La Embajada respondió al día siguiente con una advertencia que el régimen no debería ignorar: «Al igual que otras misiones diplomáticas, estamos tomando nota».
Cubalex documentó 86 incidentes represivos vinculados a la Embajada o a Hammer entre enero y septiembre de 2026, tres de ellos actos de repudio dirigidos directamente contra el diplomático.
El régimen respondió a la campaña de presión de los últimos días con advertencias propias. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla declaró: «En nuestras costas hay bellas playas, pero también diente de perro», en referencia a quienes lleguen «con fines hostiles y ansias de dominación». El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío calificó el llamado de la CIA como señal de «desesperación».
La reunión de este lunes entre Hammer y Donovan confirma que Cuba ocupa el centro de la agenda estratégica de Washington, y que la advertencia de la Embajada —«estamos tomando nota»— no fue retórica vacía, sino el preludio de una coordinación que sigue escalando.
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