Más de 45 días sin luz: empresa estatal revela la dramática situación de familias en Villa Clara

Organzian comida colectiva en un barrio con más de un mes sin corriente © Collage Facebook/Empresa Agroforestal Villa Clara
Organzian comida colectiva en un barrio con más de un mes sin corriente Foto © Collage Facebook/Empresa Agroforestal Villa Clara

Más de 45 días sin electricidad, alimentos echados a perder y familias obligadas a enfrentar enormes dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

Esa es la realidad que viven numerosos residentes del municipio de Remedios, en Villa Clara, según reconoció una empresa estatal cubana que difundió imágenes de una iniciativa comunitaria para entregar comida a personas vulnerables.

La Empresa Agroforestal Villa Clara informó este lunes en Facebook que las familias afectadas pertenecen a zonas abastecidas por los circuitos eléctricos 67 y 152, donde la falta de corriente ha provocado un deterioro prolongado de las condiciones de vida.

Captura Facebook/Empresa Agroforestal Villa Clara

«Más de 45 días sin electricidad han puesto a prueba la resistencia de muchas familias de los circuitos 67 y 152 de #Remedios», reconoció la entidad.

«Noches oscuras, alimentos perdidos y múltiples carencias marcan la vida cotidiana de una comunidad que enfrenta enormes desafíos», admitió la empresa.

El mensaje estuvo acompañado de fotografías que muestran a varias personas reunidas en un espacio comunitario, donde se manipulan y reparten alimentos utilizando recipientes, cubos y utensilios domésticos.

En las imágenes se observa a una anciana con un recipiente plástico mientras otras mujeres participan en la preparación y distribución de comida. También aparecen varios vecinos alrededor de una mesa, en lo que parece ser una actividad colectiva de asistencia alimentaria.

La escena refleja una realidad difícil: familias que, después de permanecer más de mes y medio afectadas por la falta de electricidad, necesitan apoyarse en iniciativas comunitarias para aliviar sus necesidades cotidianas.

«En medio de esta realidad, los trabajadores de la Unidad Forestal, encabezados por su directora e integrante del Consejo de Defensa de la zona, han tendido su mano a los más vulnerables», señaló la empresa en su publicación.

El esfuerzo de los trabajadores y vecinos merece reconocimiento, pero la distribución de alimentos no resuelve el problema que ha colocado a esas familias en una situación de extrema precariedad y sí es una evidencia indiscutible de la precariedad que enfrenta la población. 

La duración del apagón también plantea interrogantes sobre la capacidad de las autoridades eléctricas para reparar o sustituir un componente esencial de la infraestructura.

La crisis de Remedios ya había sido denunciada públicamente antes de que la empresa estatal reconociera la duración de las afectaciones.

El pasado 9 de octubre, una residente denunció los prolongados apagones en Remedios y la falta de explicaciones sobre la avería de un transformador que mantenía sin servicio a numerosas familias.

La mujer aseguró que aproximadamente la mitad del pueblo estaba afectada y cuestionó la ausencia de información clara sobre cuándo llegaría una solución.

Su testimonio describía problemas similares a los reconocidos ahora por la Empresa Agroforestal: alimentos descompuestos, noches de calor sin descanso y dificultades especialmente graves para hogares con niños y adultos mayores.

Lamentablemente, la situación de Remedios no es un caso aislado dentro de la crisis eléctrica cubana. Al contrario, cada vez esas penurias se convierten en realidad cotidiana. 

En julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que algunas comunidades cubanas habían llegado a permanecer hasta 105 días consecutivos sin electricidad debido a averías en transformadores especiales, difíciles de sustituir por la antigüedad de los circuitos eléctricos.

Además, La entrega colectiva de alimentos que muestran las fotografías de Villa Clara tiene antecedentes en otras provincias, donde cocinar para varias familias se ha convertido en una respuesta a los apagones y a la escasez de combustible doméstico.

En febrero, se documentó cómo las comidas comunitarias preparadas con leña y carbón habían pasado a formar parte de las estrategias de supervivencia de numerosas familias cubanas.

La organización Food Monitor Program advirtió entonces que estas iniciativas ya no podían entenderse únicamente como actividades tradicionales de convivencia, sino también como respuestas desesperadas a la falta de electricidad, combustible y alimentos.

En abril, un grupo de cubanos organizó una caldosa para distribuirla entre los vecinos más necesitados de su comunidad.

En aquella ocasión, unos participantes aportaron leña, otros prepararon las viandas y varios se encargaron de mantener el fuego encendido para elaborar la comida colectiva.

La iniciativa mostró la disposición de los residentes a compartir sus recursos, pero también las dificultades de muchas familias para garantizar por sí mismas la alimentación diaria.

En mayo, las autoridades de Villa Clara impulsaron la venta de comidas elaboradas como alternativa para las familias que no podían cocinar debido a los apagones y la escasez de gas.

La oferta incluía sopas, ajiacos, caldosas y otros platos preparados por entidades estatales, una medida aplicada cuando los cortes eléctricos alcanzaban hasta 20 horas diarias en algunas zonas de la provincia.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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