
La empresa australiana Melbana Energy confirmó este lunes que el programa de trabajo de 2026 para el Bloque 9 en Cuba permanece formalmente suspendido hasta finales de año, según su informe trimestral de actividades publicado en la Bolsa de Valores de Australia el 26 de octubre de 2026.
El documento, que cubre el trimestre finalizado el 30 de septiembre, señala que las operaciones en el bloque se limitaron a actividades de cuidado y mantenimiento, sin incidentes ambientales, de seguridad ni de salud.
«El programa de trabajo de 2026 ha sido formalmente suspendido hasta finales de 2026 y no existen compromisos de trabajo pendientes bajo el PSC del Bloque 9», indica el informe.
En el frente regulatorio, la compañía asegura que sigue de cerca los cambios en el marco legal cubano para evaluar posibles mejoras en la eficiencia de sus operaciones.
«Varios de los cambios implementados o anunciados por el Gobierno cubano están siendo evaluados por la empresa para determinar si existen oportunidades de mejorar la eficiencia de sus operaciones allí», precisa el texto.
Melbana también continúa analizando las consecuencias de la designación de CUPET —su contraparte contractual— como entidad sancionada por el Departamento de Estado de EE.UU. en junio de este año.
Melbana Energy (antes MEO Australia) es una empresa independiente de exploración de petróleo y gas con sede en Sídney, cotizada en la bolsa australiana.
Su activo principal en Cuba es el Bloque 9, un área de aproximadamente 2,344 km² en la costa norte de la isla, a unos 140 kilómetros al este de La Habana, con un potencial geológico estimado en 15,700 millones de barriles de petróleo en sitio, según la consultora McDaniel & Associates. Esas cifras representan un potencial geológico, no reservas probadas.
El desarrollo del Bloque 9 constituye un proyecto petrolero de interés estratégico para el Gobierno de Cuba por su potencial de producción y actividad económica. Sin embargo, los planes comerciales publicados por Melbana contemplan la exportación del crudo extraído, por lo que su eventual explotación no supondría necesariamente un aumento del combustible disponible para el consumo interno.
«Melbana se encuentra en las etapas finales de formalización de un acuerdo conjunto de comercialización y ventas con todas las partes involucradas en el Bloque 9 para exportar el 100% de la producción», señala el informe.
La suspensión de las actividades retrasa cualquier avance en ese objetivo, mientras las autoridades cubanas mantienen pendiente la autorización para transferir a la compañía australiana la participación del 70% que correspondía a Sonangol.
La isla produce entre 30,500 y 40,000 barriles diarios de crudo, frente a una necesidad de entre 90,000 y 110,000 barriles diarios.
Desde la captura de Nicolás Maduro, Venezuela no suministra combustibles a Cuba. México desde enero no ha realizado ningún envío de petróleo y el último buque proveniente de Rusia descargó en la isla en marzo. El Bloque 9 es una de las pocas apuestas de exploración activa en tierra firme que podría contribuir a reducir ese déficit estructural.
En el plano financiero, la transferencia del 70% de participación que la angoleña Sonangol perdió por incumplimiento sigue pendiente de aprobación regulatoria cubana, sin fecha definida.
«La transferencia sigue sujeta a la recepción de aprobaciones regulatorias cubanas», advierte el informe.
Durante el trimestre, Melbana recibió 14,5 millones de dólares australianos de su ex socio: 3,2 millones se destinaron a intereses acumulados y el resto a llamadas de capital pendientes. La empresa reclama aún unos 22,7 millones de dólares australianos brutos adicionales.
Al cierre del trimestre, Melbana disponía de 14,0 millones de dólares australianos en caja. La compañía suspendió toda participación directa en el Bloque 9 en junio, tras la designación de CUPET como entidad SDN bajo la Orden Ejecutiva 14404 firmada por el presidente Trump.
Desde entonces, el control de costes, según el propio informe, «sigue siendo una prioridad durante el período de actividad reducida».
El régimen cubano aprobó en octubre el Decreto 184 que reglamenta la nueva ley de petróleo y gas, abriendo la exploración a empresas privadas y mipymes con concesiones de hasta 30 años.
Melbana evalúa si esos cambios ofrecen alguna vía para retomar actividad, aunque por ahora el horizonte formal de la suspensión no va más allá de finales de 2026.
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