
El delegado provincial de Transporte de Santiago de Cuba, Jaime Codorniú Furet, describió en el periódico oficial Sierra Maestra las medidas en ejecución para sostener el servicio de transporte ante la escasez de combustible, con énfasis en mantener operativas las rutas que conectan a la población con hospitales y centros de referencia médica.
Según el funcionario, el plan provincial contempla tres transformaciones estructurales y nueve medidas que afectan la organización del sector, su autonomía, la matriz energética y la fijación de tarifas, dentro de un paquete nacional de 176 medidas distribuidas en 23 ejes temáticos.
«La idea central es mantener activas las rutas principales, sobre todo las cercanas a hospitales, centros de referencia y lugares de actividad económica, sin dejar de atender la movilidad de la población», declaró Codorniú Furet al medio estatal.
Para sostener esas rutas, la provincia trabaja con tres variantes de suministro: combustible aportado por el transporte no estatal, apoyo del Ministerio de Transporte, y alianzas con pequeñas y medianas empresas privadas y otros transportistas no estatales.
En el área urbana, el precio de referencia manejado no supera los 100 pesos, calculado según los kilómetros recorridos. Aunque el combustible subió 25 veces, la tarifa no aumentó en esa misma proporción, aunque sí respecto a la vigente. Al cierre del año se estudiarán alternativas con combustibles del Fondo de Desarrollo para atenuar los costos.
El esquema incorpora al transporte no estatal en rutas urbanas, suburbanas, intermunicipales y del Plan Turquino, y se complementa con ómnibus urbanos, ruteros, Taxi Cuba, retornos y empresas como Transmetro, Escolares, Transgaviota y Transtur.
En cuanto al transporte interprovincial, la falta de combustible redujo drásticamente las frecuencias. Desde Santiago hay conexión a La Habana los lunes, miércoles y viernes; a Artemisa los lunes; a San José los jueves; y se mantiene el servicio combinado Santiago-Batabanó-Gerona. Se añadió una frecuencia semanal a Matanzas los miércoles. El tren nacional Santiago-La Habana opera con cupo cada 16 días, aunque en ocasiones se programan salidas adicionales.
Este mes se incorporan las rutas Santiago-Guantánamo y Santiago-Bayamo-Manzanillo según disponibilidad de combustible, y se trabaja en habilitar Santiago-Holguín. La venta de pasajes es exclusivamente presencial en el ferrocarril y la agencia de viajes, sin opción telefónica ni digital. «Las colas responden a que la oferta es insuficiente y es la vía disponible para estos servicios», reconoció el medio estatal.
El panorama descrito por Codorniú Furet refleja una crisis de alcance nacional. A mediados de octubre, el ministro de Transporte admitió el colapso del servicio: las salidas diarias de ómnibus interprovinciales desde La Habana cayeron de 419 en 2025 a poco más de 11 en 2026, y las rutas nacionales de autobuses se redujeron de más de 100 a solo 21.
En Santiago, trasladarse a diario en transporte privado puede costar hasta 5,000 pesos mensuales, y los viajes interprovinciales informales se cotizan entre 15,000 y 35,000 pesos. Como medida paliativa en el ámbito sanitario, en agosto la ciudad recibió 10 taxis eléctricos destinados a pacientes de hemodiálisis, asignados a cinco hospitales.
Paralelamente, está abierto hasta el 6 de noviembre un proceso de legalización de vehículos armados por piezas —motos, triciclos, sidecar, remolques y semirremolques— mediante inscripción en sensovap.transnet.cu, con apoyo de los Joven Club municipales. En Santiago, el Joven Club de Corona, en la esquina de Enramadas, ya registró 3,600 inscritos en un mes.
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