
Una cubana del barrio Zamora, en el municipio habanero de Marianao, lanzó una campaña solidaria para llevar agua segura a familias vulnerables de su comunidad, donde hay zonas que llevan más de seis meses sin recibir agua potable y cuyos vecinos se abastecen recogiendo agua de lluvia para beber y cocinar.
La iniciativa, denominada «Agua Segura para Cuba» e impulsada por la Red de Ayuda Humanitaria, tiene como primer programa piloto precisamente el barrio Zamora y busca recaudar fondos para enviar pastillas potabilizadoras, filtros de agua y ozonizadores a quienes más lo necesitan.
Zea Gisselle, la vecina que encabeza la campaña, describió escenas que la llevaron al límite: «Llegué a una casa y hay una abuelita que pasa de los 60 años, que tiene a su cuidado a un nene de 2 años. Es su nieto, el bebé de su hijo que falleció. Después de pasar meses sin recibir agua potable, comenzaron a recolectar agua de lluvia para cubrir las necesidades en su casa».
«La situación más que insostenible, es criminal. He visitado hogares donde la mayoría son ancianos solos y ancianos a cargo de niños pequeños», escribió Gisselle, quien también reporta un brote de hepatitis ambiental en el barrio que atribuye, en parte, al consumo de agua no apta.
La única respuesta que recibió la comunidad por parte de las autoridades fue una pipa de agua turbia y amarillenta, insuficiente para abastecer a más de cuatro manzanas. «No sé si es el modo de burlarse de la población y decirles 'que se jodan' o, el modo que tienen de 'limpiarse' y decir 'hicimos algo'», escribió Gisselle.
Las donaciones para la campaña se canalizan a través de Zelle (thegrassthatgrows@yahoo.es), Bizum (616 551 908) y PayPal. El contacto de coordinación es un número español: +34 616 551 908.
«Hoy es mi barrio la primera experiencia piloto pero, si logramos este paso, podemos extendernos, podemos alcanzar otros barrios», escribió Gisselle, dejando abierta la posibilidad de ampliar la iniciativa a otras comunidades de Cuba.
El 1 de julio, vecinos del mismo barrio protagonizaron cacerolazos reclamando «agua y corriente» tras más de 24 horas sin electricidad. Días después, la propia Gisselle denunció 38 horas consecutivas sin luz y una semana sin agua, y a mediados de ese mes otra residente de Marianao reportó 12 días sin suministro.
El deterioro sanitario asociado ya es reconocido por las propias autoridades. El Ministerio de Salud Pública admitió en septiembre un incremento simultáneo de enfermedades diarreicas y hepatitis vinculado a deficiencias en el saneamiento, y una pediatra cubana alertó sobre el aumento de hepatitis e infecciones diarreicas en niños relacionándolas con el consumo de agua o alimentos contaminados.
Vídeos relacionados:
Archivado en: