
El régimen cubano anunció que los 10 parques solares fotovoltaicos proyectados para garantizar el bombeo de agua en La Habana estarían terminados en agosto de 2027, aunque las autoridades indicaron que intentarán adelantar ese plazo.
El anuncio fue hecho durante el cuarto programa radial «Criterio Compartido», conducido por Miguel Díaz-Canel desde los Estudios de Radio Rebelde el miércoles.
Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), anunció que ya se preparan instalaciones de paneles solares que tendrán una capacidad conjunta de 200 megavatios y contarán con sistemas de almacenamiento de energía, destinados exclusivamente a las tres fuentes principales de abastecimiento de la capital.
«Ya estos parques solares están en construcción, tienen fecha final agosto del año próximo y se está haciendo un esfuerzo extraordinario para ver cómo eso se acorta. Eso nos pondría en condiciones de que si el Sistema Electroenergético no funciona tendríamos asegurado la energía para las tres fuentes fundamentales de la capital», dijo Rodríguez.
El nuevo calendario sitúa la finalización de los parques solares en agosto de 2027, después de que en septiembre las autoridades plantearan que el bombeo de agua comenzaría a independizarse de la red eléctrica durante los primeros meses de ese año.
El funcionario añadió que el INRH trabaja en los proyectos de dieciocho fuentes más, que son las que garantizan el 80 % del agua en la capital.
El objetivo declarado es desconectar progresivamente el bombeo de agua capitalino del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), cuya inestabilidad agrava las interrupciones del suministro, junto con las averías de los equipos y el deterioro de la infraestructura hidráulica.
El INRH reportó que al amanecer del martes 2,681,770 personas sufrían afectaciones en el suministro de agua por redes en todo el país, de las cuales unas 536,000 se concentraban en La Habana.
El 66% de esas afectaciones nacionales se debe a la falta de electricidad y el 25% a averías en equipos de bombeo, lo que evidencia hasta qué punto el colapso del sistema eléctrico arrastra consigo al sistema hidráulico.
Díaz-Canel reconoció que «el problema del agua en el país es real, es grave y es complejo, no se resuelve ni con un discurso ni con una sola medida», y admitió que tiene «raíces estructurales, redes con décadas de explotación, inversiones que no hemos podido hacer en la magnitud que se necesitaba».
El plan nacional de bombeo con energía solar contempla 1,312 equipos en una primera etapa. Según los datos difundidos, 866 habían llegado al país, 853 estaban en funcionamiento y se espera recibir los 446 restantes antes de finalice diciembre.
La dependencia del SEN es el nudo central del problema según las autoridades cubanas. Más del 85% de las estaciones de bombeo del país funcionan con electricidad de la red nacional, y esas estaciones necesitan entre 10 y 12 horas continuas de suministro para operar.
El agua ha sido el tema más recurrente en todas las emisiones del programa radial desde su lanzamiento: 17 llamadas en el primer episodio, nueve en el segundo y cuatro en el tercero. Díaz-Canel señaló que esa estadística «ya nos da un termómetro de la sensibilidad de nuestro pueblo y también una señal de alerta para las instituciones».
El mandatario subrayó que la solución de las quejas ciudadanas no puede depender de su «visibilidad mediática», aunque la propia dinámica del programa —donde las llamadas recibidas derivan en visitas y gestiones— sugiere que la presión pública sigue siendo el principal motor de respuesta institucional en Cuba.
En septiembre, la ONU estimó que la cifra real de cubanos afectados por la crisis de agua podía alcanzar los 3,5 millones de personas, una magnitud que contrasta con los plazos de solución que el régimen proyecta para mediados de 2027.
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