Cocinar con carbón en Cuba cuesta hasta el 155% del salario mínimo: denuncian negocio bajo control estatal

Carbón ardiendo en Cuba (Imagen de referencia) © Facebook / Mikely Arencibia Pantoja
Carbón ardiendo en Cuba (Imagen de referencia) Foto © Facebook / Mikely Arencibia Pantoja

El carbón vegetal, que millones de cubanos usan como último recurso para cocinar ante el colapso energético, se ha convertido también en un negocio que profundiza la desigualdad social en la isla, según una denuncia publicada este miércoles por Food Monitor Program, organización independiente que monitorea la seguridad alimentaria en Cuba.

Un saco de carbón cuesta entre 2,000 y 5,000 pesos cubanos según su calidad y el lugar de venta, lo que puede representar hasta el 155% del salario mínimo mensual, fijado en 3,210 pesos desde julio de 2026. En el mercado informal se consiguen bolsas pequeñas de nailon por unos 600 pesos, pero esa alternativa apenas alcanza para unas pocas cocciones, señaló la citada fuente.

La organización advierte que el problema va más allá del precio. «Cuando productos básicos como arroz, frijoles, aceite y huevos están afectados por la inflación, la energía necesaria para cocinarlos se convierte en otra carga económica. Alimentarse exige cada vez más dinero, tiempo y esfuerzo», señaló Food Monitor Program.

El acceso a las materias primas es otro nudo del problema. Buena parte de las tierras con árboles aptos para producir carbón —marabú y aroma principalmente— permanece bajo control estatal, lo que empuja a los pequeños productores independientes hacia la informalidad y prácticas no reguladas. «El Estado reserva esas tierras para quienes le convienen», denunció un carbonero entrevistado por la organización. Quienes no tienen acceso directo deben pagar a propietarios e intermediarios por usar parcelas con árboles aptos.

«De esta manera, el Estado, los propietarios, los intermediarios y los carboneros integran una cadena económica cuyo último eslabón es el consumidor cubano», señaló la denuncia.

«Food Monitor Program alerta: un recurso indispensable para cocinar se convierte en una mercancía costosa, mientras el acceso a las materias primas se concentra y las familias asumen las consecuencias. La crisis del carbón vegetal refleja la creciente precariedad económica, desigualdad alimentaria y abandono estatal que enfrentan los cubanos. En Cuba, conseguir alimentos es difícil. Conseguir con qué cocinarlos también…», agregó el programa.

Mientras los cubanos no pueden costear el carbón para cocinar, empresas estatales exportan carbón vegetal a mercados europeos como Alemania, España, Reino Unido y Portugal. Cuba fue el noveno exportador mundial del producto en 2023, con ingresos de 61.8 millones de dólares. Food Monitor Program ha acusado ante la ONU a empresas vinculadas a GAESA, incluida Flora y Fauna S.A., de controlar estos recursos y orientarlos hacia la exportación mientras persiste el desabastecimiento interno.

Las autoridades de Sancti Spíritus, lejos de facilitar el acceso al recurso, aumentaron las multas contra productores informales de carbón durante 2026, con sanciones por uso inadecuado del fuego en zonas forestales y tala de especies no autorizadas.

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