
Donald Trump anunció este viernes que Stephen Miller, el ideólogo central de su agenda migratoria, asumirá como jefe de Gabinete de la Casa Blanca a partir del lunes 9 de noviembre de 2026, en sustitución de Susie Wiles.
El mandatario lo comunicó a través de su cuenta en Truth Social, donde describió a Miller como «uno de mis asesores más confiables» y agradeció a Wiles —primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de Estados Unidos— diciéndole que «ha hecho un gran trabajo». Wiles pasará a dirigir la operación política de Trump.
El nombramiento llega apenas tres días después de la derrota contundente del Partido Republicano en las elecciones legislativas de medio mandato, en las que los demócratas recuperaron el control de ambas cámaras del Congreso.
Sectores del propio partido habían comenzado a señalar a Miller como corresponsable del costo político de las políticas más radicales de la administración, pero Trump optó por promoverlo en lugar de moderar su línea.
Miller, de 41 años, ocupaba hasta ahora el cargo de vicejefe de Gabinete para políticas y asesor de seguridad nacional.
Trabaja junto a Trump desde la campaña presidencial de 2016 y es considerado el principal arquitecto de las medidas migratorias más controvertidas del primer mandato: la prohibición de entrada a ciudadanos de países de mayoría musulmana y la política de «tolerancia cero» que derivó en la separación de familias en la frontera.
En diciembre de 2025, Miller defendió públicamente la deportación masiva de inmigrantes sin audiencia judicial, incluidos solicitantes de asilo. «Hay 15 millones de inmigrantes ilegales. ¡Si cada uno de ellos tuviera el juicio que pides, tardaríamos siglos en expulsarlos!», afirmó en un video que se difundió ampliamente.
Respecto a Cuba, Miller ha sido una de las voces más duras de la administración. En mayo de 2026 calificó a la isla de «campo de operaciones para los adversarios de América» y «el último bastión del comunismo», en declaraciones a Fox News.
Días después, advirtió directamente al régimen cubano: «En definitiva, su destino está en sus propias manos», en referencia a la posibilidad de que La Habana se reforme o elija un camino diferente ante la presión de Washington.
Como jefe de Gabinete —el cargo de mayor poder operativo en la Casa Blanca, responsable de coordinar toda la agenda presidencial—, Miller tendrá ahora capacidad directa para intensificar tanto las deportaciones como la presión sobre Cuba y otros gobiernos que Washington considera adversarios.
Según un análisis de EFE, el ascenso de Miller es interpretado como una señal de que Trump apuesta por radicalizar su agenda en la segunda mitad del mandato, en lugar de buscar un giro hacia el centro tras el revés electoral.
Más de 42,000 cubanos tendrían órdenes finales de expulsión en Estados Unidos, una cifra que cobra nueva relevancia ante el perfil del funcionario que ahora controlará los resortes del poder en la Casa Blanca.
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