
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, salió al paso el viernes de un artículo del Washington Post que lo situaba preparando una nueva candidatura presidencial para 2028. Descartó el artículo con dureza en redes sociales, mientras su nombre circula en Washington como posible sucesor del secretario de Defensa Pete Hegseth.
En una publicación en X, DeSantis rechazó categóricamente el reporte del diario estadounidense, que se apoyaba en tres fuentes anónimas para afirmar que el gobernador ya habría contactado al menos a un consultor político con miras a 2028.
«The Washington Post se inventa esto de la nada. No me he puesto en contacto con nadie para aspirar a nada. Solo es otro patético intento de conseguir clics. ¡Usando fuentes anónimas, claro!», escribió el gobernador de Florida.
La negativa, sin embargo, no cierra del todo la puerta al debate en redes. DeSantis no descartó explícitamente una candidatura futura, sino únicamente haber iniciado gestiones concretas.
Los mercados de predicción le asignaron una probabilidad del 13% de ganar la nominación republicana en 2028 tras los resultados de las elecciones de medio término, un alza de cerca de nueve puntos respecto a semanas anteriores.
El trasfondo inmediato es la catastrófica derrota republicana del martes. Los demócratas aseguraron el control de ambas cámaras del Congreso. En la Cámara de Representantes sumaban 254 escaños, frente a 162 republicanos, con varias contiendas pendientes.
Florida resistió. El republicano Byron Donalds ganó la gobernación y Ashley Moody retuvo su escaño senatorial, pero por márgenes históricamente estrechos. El propio DeSantis calificó la debacle nacional como un «evento de nivel de extinción» para el partido.
¿DeSantis en el Pentágono?
En ese contexto de crisis republicana, el miércoles CBS News reveló, también con fuentes anónimas, que Trump consultaba a asesores sobre si mantener a Hegseth al frente del Pentágono.
Una de esas fuentes señaló que DeSantis era el nombre que circulaba como posible sustituto, con la ventaja de que podría ser confirmado por el Senado durante el período de sesiones de transición y asumir el cargo cuando su mandato como gobernador expire el 5 de enero de 2027.
Ni la Casa Blanca ni DeSantis han confirmado ese rumor. Trump descartó ante la prensa estadounidense la posibilidad de reemplazar a Hegseth: «No, creo que está haciendo un muy buen trabajo», dijo.
La portavoz Anna Kelly emitió una declaración de «plena confianza» en Hegseth y elogió las operaciones militares en Irán y Venezuela.
La posible llegada de DeSantis al Pentágono tiene una dimensión concreta para la comunidad cubanoamericana del sur de Florida.
Hegseth ha tenido un papel protagónico en la política de presión militar hacia el régimen cubano. Advirtió en junio desde Guantánamo que Cuba «averiguaría muy rápido» las consecuencias de adquirir armas capaces de alcanzar la base, y en agosto declaró desde Panamá que «todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares» respecto a la isla.
DeSantis ha cultivado ese mismo perfil durante sus años como líder político en Tallahassee. Firmó la ley HB 905 en el Museo de Bahía de Cochinos, la proclamación para conmemorar el Día de la Independencia de Cuba en Florida, el 20 de mayo; y declaró en octubre que desea ver a Raúl Castro ante tribunales estadounidenses por el derribo de aeronaves de Hermanos al Rescate.
En el horizonte de 2028, DeSantis competiría en el imaginario republicano con Marco Rubio, secretario de Estado y también oriundo de Florida.
La relación entre Trump y DeSantis, que pasó por una ruptura agria durante las primarias de 2024, se recompuso poco a poco. El gobernador suspendió su campaña el 21 de enero de 2024, respaldó a Trump y ambos se reunieron en privado cerca de Miami meses después.
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