
Todo había sido alegría durante el encuentro celebrado en el estadio José María Morelos y Pavón (de México) ante unos 40 mil jóvenes, a los que se sumaron unos 30 mil en el estacionamiento del recinto, hasta que llegó el momento de la despedida. El Papa despertó la emoción de los asistentes hasta tal punto que uno llegó a agarrarle y tirar de él con tanta insistencia que Francisco casi pierde el equilibrio y prácticamente cae encima de un niño en silla de ruedas.
Ayudado por sus escoltas el Papa se logró recuperar y, claramente molesto, le dijo entusiasmado feligrés "¡No seas egoísta!". Inmediatamente después el sonido local llamó a los asistentes a mantener la calma.
Con información de The Huffington Post
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