En días atrás fue noticia, en un reportaje difundido por la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), el asesinato del joven Ricardo Viltres, de 29 años de edad, ocurrido el pasado 19 de diciembre de 2016, en Santiago de Cuba.
Según relataban los familiares, el truculento crimen habría sido cometido por un ex-voleibolista cubano: Yassel Perdomo, de 22 años de edad, que fue miembro de la selección cubana de ese deporte hasta que una enfermedad del corazón lo apartó del voleibol.
Según narró la familia, uno de los móviles del crimen habría sido religioso: realizar una ceremonia según la cual, asesinando a Viltres, Perdomo recuperaría su salud.
A raíz de eso fue entrevistado el conocido santero Carlos Valdés ―en Miami― sobre la presunta ceremonia a la que allí se aludía.
Valdés aseguró que en ninguna de las religiones afrocubanas está permitido el sacrificio humano como forma que garantice una mejora en la salud de una persona, e insistía en que este asesinato es muy probable que fuera un caso de delincuencia común.
UNPACU ha vuelto a la carga con otro reportaje en que asegura que sí existen sacrificios humanos en algunas prácticas afrocubanas, y para ello entrevista a un santero que afirma que los paleros sí hacen sacrificios humanos.
El reportaje concluye con la entrevista a varias personas que ofrecen testimonios de horribles sacrificios, y en el que vuelve a desdibujarse si los achacan a paleros, a santeros o a ambas religiones.
El tema se torna delicado porque, más allá del horrendo crimen de origen (que es el terrible punto de partida de esta historia), ha comenzado ya una confrontación mutua entre religiones y religiosos, que no parece llevar a ninguna parte.
¿Qué opinas?
COMENTARArchivado en:
