Una mujer que viajaba desde China hasta Australia terminó con su cara, pelo y manos quemados tras la repentina explosión de los audífonos de música que llevaba puestos.
Cuando apenas habían transcurrido dos horas del vuelo la víctima, que se encontraba durmiendo, notó como su cara ardía.
Una azafata lanzó agua sobre los cascos, que terminaron pegados al suelo del avión. Lo que no ha transcendido aún es la marca de los audífonos.
(Imagen de Oficina de Seguridad de Australia).
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