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El régimen cubano designó al ingeniero Óscar Pérez-Oliva Fraga como nuevo ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, en sustitución de Ricardo Cabrisas Ruiz, quien continuará desempeñándose como viceprimer ministro del Gobierno, según informó el diario oficialista Periódico Invasor.
De acuerdo con ese medio estatal, el Consejo de Estado, a propuesta del presidente Miguel Díaz-Canel y con la previa aprobación del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), “acordó realizar los siguientes movimientos de cuadros”.
Pérez-Oliva Fraga, de 53 años, es ingeniero electrónico y posee más de 15 años de experiencia en la dirección de actividades relacionadas con el comercio exterior. Antes de su promoción se desempeñaba como viceministro primero del propio organismo y fue director de Evaluación de Negocios en la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
Según la información oficial, también fue designado Carlos Luis Jorge Méndez como nuevo viceministro primero del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX). Jorge Méndez, de 36 años, es licenciado en Economía y ha transitado por distintas responsabilidades dentro del sector, entre ellas asesor del ministro y director general de Inversión Extranjera.
Más allá del comunicado gubernamental, diversas fuentes señalan que Pérez-Oliva Fraga es hijo de la bióloga Mirsa Fraga Castro y nieto de Angelita Castro, fallecida en 2013 y hermana mayor de Fidel y Raúl Castro Ruz. Es además sobrino de José Antonio Fraga Castro, quien fuera presidente del grupo farmacéutico estatal Labiofam hasta 2014.
Durante su carrera, Pérez-Oliva fue director de Negocios de la Zona Especial de Desarrollo Mariel bajo la supervisión del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, conocido como “zar de GAESA” y exyerno de Raúl Castro. Posteriormente ascendió a viceministro primero del MINCEX, cargo que ocupó hasta su actual promoción ministerial.
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Aunque la nota del Invasor resalta su “amplia experiencia de dirección” y su formación técnica, el nombramiento refuerza la tendencia del régimen a mantener en puestos estratégicos a figuras estrechamente ligadas a la familia Castro y al conglomerado militar-empresarial que controla buena parte de la economía cubana.
Estos cambios ocurren en medio de una severa crisis económica, con caída de las exportaciones, falta de divisas y crecientes tensiones sociales, mientras el Gobierno intenta proyectar una imagen de renovación sin alterar la estructura de poder que domina el país desde hace más de seis décadas.
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