Sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro asciende a viceprimer ministro de Cuba

Oscar Pérez-Oliva Fraga mantendrá además su puesto como ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, en un movimiento que consolida la presencia del clan familiar en las más altas esferas del poder, y refuerza el peso de la herencia castrista dentro del régimen.

Oscar Pérez-Oliva Fraga Foto © Facebook / MINCEX

El régimen cubano anunció este viernes la promoción de Oscar Pérez-Oliva Fraga al cargo de viceprimer ministro de la República de Cuba, en una decisión aprobada por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista y ratificada por el Consejo de Estado, a propuesta de Miguel Díaz-Canel.

El funcionario, de 54 años, mantendrá simultáneamente su responsabilidad como ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), cargo que ocupa desde mayo de 2024, cuando sustituyó al histórico negociador del régimen, Ricardo Cabrisas Ruiz, fallecido a mediados de septiembre a los 88 años -apenas un año y medio después de su relevo-, y a cuyo funeral, llamativamente, no asistió el general (r) Raúl Castro Ruz.

De acuerdo con una breve nota divulgada en medios oficialistas, Pérez-Oliva Fraga es ingeniero electrónico y ha desarrollado su carrera “desde la base” dentro del sistema empresarial estatal.

Antes de llegar al Consejo de Ministros, se desempeñó como director general de la empresa Maquimport, director de Evaluación de Negocios en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZED Mariel) y, posteriormente, viceministro y viceministro primero del MINCEX, hasta ser promovido a ministro.

Un nuevo rostro del mismo poder

Aunque el régimen presenta su ascenso como una muestra de continuidad y experiencia técnica, Oscar Pérez-Oliva Fraga pertenece al poderoso clan familiar de los Castro Ruz, lo que evidencia nuevamente el peso del nepotismo dentro de la cúpula dirigente cubana.

El nuevo viceprimer ministro es nieto de Angelita Castro, hermana del dictador Fidel Castro y el nonagenario general, e hijo de la bióloga Mirsa Fraga Castro. Además, es sobrino de José Antonio Fraga Castro, quien presidió la empresa estatal LABIOFAM hasta 2014.


Lo más leído hoy:


Su parentesco lo convierte en sobrino-nieto directo de los hermanos Castro, una relación que, según analistas, ha sido clave para su ascenso en un aparato estatal donde la lealtad familiar y política sigue siendo más determinante que la competencia técnica o la gestión eficiente.

Durante su paso por la ZED Mariel, Pérez-Oliva trabajó bajo la supervisión del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y cabeza del conglomerado militar GAESA, el holding empresarial que controla la economía dolarizada cubana.

Esa experiencia consolidó sus vínculos con la estructura económica del ejército, que continúa dominando las finanzas, la inversión extranjera y el comercio exterior de la isla.

El ascenso de Pérez-Oliva Fraga también reaviva el recuerdo de los escándalos que rodearon a su tío. Fraga Castro, exdirector de LABIOFAM, fue señalado por presuntas irregularidades financieras y operaciones de lavado de dinero dentro del grupo biotecnológico.

Investigaciones independientes publicadas por CiberCuba revelaron que durante su mandato, LABIOFAM habría sido utilizada para mover fondos en el extranjero y realizar transacciones opacas vinculadas a empresas controladas por el entorno familiar de los Castro.

En 2014, tras una serie de polémicas internas y denuncias públicas, Fraga Castro fue destituido discretamente, aunque nunca se hizo pública una investigación formal, lo que reforzó la percepción de impunidad dentro del círculo familiar del poder.

El hilo invisible del poder económico: De López-Calleja a Pérez-Oliva Fraga

La designación de Oscar Pérez-Oliva Fraga como viceprimer ministro no puede entenderse solo como un ascenso técnico o administrativo.

Detrás de su trayectoria se teje una red de relaciones directas con las estructuras financieras más opacas del régimen, las mismas que durante décadas han permitido a la cúpula castrista controlar el dinero de la nación y su proyección internacional.

Pérez-Oliva fue uno de los cuadros de confianza del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, fallecido en julio de 2022 a los 62 años de un repentino paro cardiorrespiratorio, según informó una escueta nota oficial.

López-Calleja, cabeza del conglomerado militar GAESA -entidad supuestamente estatal que controla el turismo, el comercio exterior, la banca y las principales inversiones del país- era hijo del general de las Fuerzas Armadas Guillermo Rodríguez del Pozo (1929-2016), combatiente del Ejército Rebelde y cercano colaborador de Raúl Castro desde los días de la Sierra Maestra.

Del matrimonio de López-Calleja con Déborah Castro Espín (hija de Raúl Castro y Vilma Espín) nació el ahora teniente coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado "El Cangrejo", jefe de la escolta y asistente personal de su anciano abuelo, además de amante de la buena vida, los paseos en yates, banquetes de langostas, fiestas de lujo en hoteles de los cayos y exclusivas discotecas habaneras.

“El Cangrejo” es hermano de Vilma Rodríguez Castro, pareja del artista cubano Arles del Río y vinculada al negocio de renta de una lujosa propiedad en La Habana a través de la compañía estadounidense Airbnb.

Bajo la tutela de López-Calleja, y vinculado a este entramado familiar, Pérez-Oliva Fraga desempeñó funciones en la ZED Mariel, un proyecto estrella de la “apertura controlada” de la economía cubana, convertido hoy en un símbolo de opacidad, favoritismos y fracasos financieros.

Conviene recordar que el nacimiento de la ZED Mariel estuvo directamente relacionado a uno de los mayores escándalos de corrupción de la región, el caso de la constructora Odebrecht (que llevó a prisión al presidente Lula da Silva) y la deuda impagada del régimen cubano de 600 millones de dólares con el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil.

Esa conexión sitúa a Pérez-Oliva Fraga en la misma línea de poder que históricamente ha manejado las marañas financieras del castrismo: desde el grupo de Ricardo Cabrisas, figura clave en la deuda externa y los acuerdos con Rusia y China, hasta el caso LABIOFAM, encabezado por su tío Fraga Castro, implicado en operaciones turbias y desvío de fondos a través de la biotecnología estatal.

Todo apunta a que su promoción no responde a un mérito económico, sino a una continuidad del esquema de confianza familiar-militar que sostiene el control del dinero en Cuba. Es, en esencia, el relevo de una “famiglia” que no suelta el timón económico y que busca garantizar su permanencia en los circuitos donde circula el poder real: las divisas, las inversiones y los contactos con empresarios y gobiernos extranjeros aliados del régimen.

Entre la crisis económica y la desconfianza internacional

El nombramiento de Pérez-Oliva llega en medio de una profunda crisis económica que golpea todos los sectores de la vida nacional: desabastecimiento, inflación, apagones, emigración masiva y colapso del peso cubano en el mercado informal.

Desde el MINCEX, su principal desafío ha sido atraer inversión extranjera en un contexto de falta de confianza de los inversionistas internacionales, trabas burocráticas, falta de transparencia y un marco legal que continúa discriminando a los cubanos residentes en el exterior.

A más de un año de su gestión como ministro, los resultados siguen siendo escasos. Las cifras oficiales muestran una caída sostenida de la inversión foránea, mientras la ZED Mariel no logra consolidarse como polo de atracción regional.

Pese a ello, el régimen ha decidido promoverlo, un movimiento que refuerza la idea de premiar la fidelidad al sistema más que la eficacia administrativa.

Un ascenso político más que técnico

El cargo de viceprimer ministro es uno de los más altos dentro del Consejo de Ministros y otorga a Pérez-Oliva Fraga un asiento directo en las decisiones estratégicas del gobierno, bajo la supervisión del primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y del gobernante designado Miguel Díaz-Canel, un burócrata del Partido Comunista al que los expertos coinciden en señalar como marioneta del clan Castro.

Sin embargo, el nombramiento de Pérez-Oliva Fraga también puede interpretarse como un intento del régimen de renovar su imagen sin alterar la estructura real del poder, controlada por el Partido Comunista y por la élite militar y empresarial heredera de los Castro.

Su promoción reafirma que, a más de seis décadas del inicio del castrismo, los descendientes de la familia siguen ocupando posiciones clave en el Estado, garantizando la continuidad del control político y económico del país.

Mientras el pueblo cubano enfrenta los efectos de una crisis sin precedentes, el ascenso de un nuevo Castro por la vía del nepotismo político simboliza que, bajo el régimen dictatorial y totalitario cubano, el poder no se gana por méritos, sino por sangre y lealtad al sistema.

VER COMENTARIOS (4)

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.


Sigue a CiberCuba en Google Discover: click aquí


Recibe las noticias de CiberCuba en WhatsApp: click aquí


¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada